Eduardo Verástegui: "Como católico, tuve que poner mi fe en el centro de mi vida"
Susana Ariza Rossy. 10 de noviembre. Dice Eduardo Verástegui que "la amistad es como un elevador: tus amigos te suben o te bajan". Con él pasa algo parecido, lo que pasa con las personas que están cerca de Dios: sin quererlo, o queriendo, tira hacia arriba de la gente que tiene a su alrededor, sólo con su ejemplo hace que quieras ser mejor persona.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


