Home

Diario YA

En Andalucía pensando el mes de mayo

Fancisco Torres García.- Puede que a efectos mediáticos y de autoconvencimiento de no pocos el proclamado “acontecimiento histórico”  de echar a la izquierda del poder en Andalucía, al PSOE para ser más exactos, sea durante un tiempo el gran argumento para tapar la realidad. La alfombra bajo la que esconder mientras se pueda la otra cara de lo sucedido y poder saber si realmente se abre un nuevo tiempo encaminado por lo menos a poner fin al clientelismo autonómico, al mercadeo de la subvención y al dispendio en el gasto público.

En torno al caso de “la manada”

Cuando quedarse en lo aparente no es suficiente

Francisco Torres García. Seguramente alguien, como ha sucedido en estos días, podría objetar a mis palabras no haber leído con detenimiento la extensa sentencia del caso de “la manada” (larga por el voto particular de uno de los magistrados); solo una reveladora lectura en diagonal. Dejando a un lado el contenido y la tipificación de los hechos -recordemos que los artículos del Código Penal vigente son resultado de la reforma socialista.

El discurso del rey: Cada uno ha leído las palabras del Jefe del Estado como le convenía

Francisco Torres García.- A estas alturas nadie ignora cómo Jorge VI se tuvo que preparar con un fonoaudiólogo para anunciar la declaración de guerra a Alemania en 1939. Felipe VI, que pronuncia mejor que su padre, no ha tenido que recurrir a este tipo de ayuda, pero sí a un grupo de calculadores de la palabra. Naturalmente Felipe VI no ha ordenado nada, ni ha declarado guerra alguna, carece de competencias para ello (no es el Capitán General con mando efectivo). Tampoco puede anunciar medida alguna ni indicarlas (constitucionalmente carece de esas atribuciones).

Creyó el líder de Ciudadanos llegado el momento de variar su posición, usualmente crítica con quienes pierden el tiempo en mirar hacia atrás, y apoyar al PSOE en su ya famosa PNL

Franco acongoja electoralmente a Albert Rivera

Francisco Torres. La no por extensa menos rica sabiduría popular afirma que es peligroso jugar con fuego porque o te quemas o, si eres niño, acabas mojando la cama. Ya anoté, hace una semana, que Albert Rivera, solito o con ayuda, se había pasado de listo en el juego táctico que tan buenos resultados le está dando en política -gracias a la ayuda de los errores de los demás y a los sustos de la corrupción, todo sea dicho-. Creyó el líder de Ciudadanos llegado el momento de variar su posición, usualmente crítica con quienes pierden el tiempo en mirar hacia atrás, y apoyar al PSOE en su ya famosa PNL -habrá una similar cada pocos meses para buscar portadas y hacerse el radical, ya lo verán- urgiendo al gobierno a cometer un delito exhumando por las bravas los restos mortales de Francisco Franco (sobre todo cuando una de sus representantes televisivos, que dirige la Fundación 13 rosas, ya ha explicado que saben que esto no se puede hacer sin permiso de la familia y de la Iglesia, reconociendo implícitamente que lo que buscaban era publicidad).

El PP quiere suicidarse

Francisco Torres García. El Partido Popular lleva demasiado tiempo instalado en la concepción del partido-empresa, del partido-explotación del voto y, a la vez, casi todos sus cargos, que son miles, anteponiendo a cualquier otra cuestión la erótica del poder. Su norte ha sido desde el azanarismo la demoscopia y el abandono de la ideología para utilizar el marketing de la gestión. El PP jamás, desde los tiempos de la refundación aznarista que cerró el tiempo de AP, ha pretendido, como hace la izquierda, modelar la sociedad en base a sus principios, ni tan siquiera expandirlos.

Presupuestos para hoy y no para mañana

Francisco Torres García. No soy un liberal o ultra liberal económico -esto último sería más ajustado a la disidencia-, ni creo en la bondad de la globalización y su mercado, ni que las grandísimas empresas supranacionales sean hermanitas de la caridad, ni en la inexistente voluntad social del capitalismo financiero -pura contradicción-, ni me gustan los herederos de los Chicago-boys o el embobamiento ante las mochilas austriacas, ni mi horizonte son las especulaciones bursátiles o lo que se cuece en las Citys globales... pero vivimos en la economía especulativa y hasta el más tonto suspira por un pelotazo.

Sí estabais solos y vais a estar más solos

Francisco Torres García.- Tiempo habrá para hablar de lo que todos hoy comentan y del alcance de la conspiración prorepublicana. Los hechos casi implican un juicio y una opinión: el increíble diálogo ofrecido por un Rajoy que aún piensa que los puede comprar; el anuncio de la más que previsible declaración de independencia en el parlamento autonómico para abrir negociaciones con el gobierno para pactar los flecos del acuerdo; el papel fundamental de la CUP en la realización de la votación; la mezquindad de la señora Colau... Y, sobre todo, del hecho incontrovertible de que en Cataluña han votado, por más que Rajoy y todos sus lacayos anden con cara de póker -lo de Albiol es digno de una tragicomedia- intentando convencer a los suyos de que han cumplido con su promesa y no ha habido reférendum.

Albert Rivera, centrista y moderado, se suma a los asalta tumbas y quiere sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos

Francisco Torres García. Hace unos días, participaba en un programa sobre la mal llamada “Ley de Memoria Histórica” en el que también estaba el representante de Ciudadanos Jordi Cañas. Vino a sostener que, como la ley estaba en vigor y el Partido Popular no solo no la había derogado sino ni tan siquiera modificado en aquellos puntos con los que mostró su disonancia, no quedaba más que cumplirla. De sobra es conocida la afición de Ciudadanos a pedir el cumplimiento de la ley, porque este es un país en el que no se cumplen las leyes con el ejemplo clamoroso de lo que sucede en Cataluña como estandarte. Lo que traducido significa que Ciudadanos es partidario tanto de aplicar la sectaria en su redacción y más sectaria en su aplicación “Ley de Memoria Histórica” como de no cambiarla.

Las otras 140.000 víctimas de la República.

Las víctimas ocultas del Frente Popular

Francisco Torres García.- No sería exagerado afirmar que la "memoria histórica" no es más que un "gran engaño", una maniobra de viejo cuño propia del comunismo desde los años treinta. Un "gran engaño" surgido de la mano de unas asociaciones pantalla aparentemente neutras, pero vinculadas a la izquierda extrema o no tanto (si se rastrea el origen de muchas de las asociaciones se acaba invariablemente en Izquierda Unida), apoyada por un conjunto de historiadores con patente de corso para convertir las consignas en aparente "historia académica" -vitola que se autoimponen para así intentar invalidar cualquier otra investigación esquivando el debate-, casi todos ellos discípulos directos o indirectos de aquel gran manipulador llamando Tuñón de Lara (llegó a escribir que las derechas incendiaron los templos para echarle la culpa a los republicanos).