Focolares: la obra católica de Chiara Lubich
Rafael Nieto. 12 de noviembre. Cualquier católico ha escuchado alguna vez en su vida el nombre de Chiara Lubich. La mujer que vivió en Trento los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y que, precisamente en ese contexto aterrador, y con apenas veinte años cumplidos, experimentó el encuentro con Dios y, casi a la vez, la transformación de su vida. Esa sería la semilla, por así decirlo, del movimiento "Focolares". ¿Qué significa ese nombre, focolares? En italiano, "el fuego del hogar", por el fuego del amor evangélico que animaba a Chiara y a sus primeras compañeras. Los representantes del Movimiento de los Focolares en España son Joxepi Zubillaga y Ángel Bartol, que responden amablemente a nuestras preguntas.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


