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¡Malditos bastardos! (Inglourious Basterds)

José María Manrique. Malditos bastardos (Inglourious Basterds), proyectada por TVE-1 la noche del viernes 7-X-2016, es una película reciente aureolada de “fama”, es decir, de propaganda (2009; escrita y dirigida por Quentin Tarantino y protagonizada por Brad Pitt, Christoph Waltz y Mélanie Laurent; premio al mejor actor en Cannes, premio al mejor actor de reparto del Sindicato de Actores, Globo de Oro y Óscar en la misma categoría). Pues bien, la misma, a pesar de la tan utilizada persecución de los delitos de odio, se basa en el enaltecimiento de la tortura y el sádico asesinato en frío, explícitamente expuestos en múltiples ocasiones y maneras, de un “grupo” de personas por su especial raza, etnia, nacionalidad, ideología y afiliación política.

Claro está, ese grupo sin derecho a la vida son militares alemanes durante la 2ª Guerra Mundial y sus depravados asesinos unos orgullos judíos norteamericanos, con lo que todo queda bendecido. Especial aprobación merece el personaje del Sargento Donny Oso Donowitz, especializado en golpear a los “nazis” con un bate de béisbol en la cabeza, lo cual se puede “disfrutar” con todo detalle en la cinta. ¿Estamos locos o somos simplemente malos? Mucho me temo que lo segundo y todos, unos por acción y otros por omisión.

Si no es así, ¿cómo se puede entender que la televisión pública de una nación mayoritariamente católica (de nombre, al menos), gobernada por un partido “de derechas” (pero autoproclamado centro progresista), pisotee la ley natural, el 5º mandamiento, los tratados internacionales, el ordenamiento positivo propio y no sé cuántas cosas más? Christopher Fleming escribió un muy recomendable artículo glosando otro de David Duke, ex senador norteamericano por Luisiana (D. Duke y los Judíos, http://desdemicampanario.es/2016/06/15/david-duke-y-los-judios/), en el que acusa a los productores hebreos de esta asquerosa película (Hollywood y la “industria” de la pornografía es mayoritariamente suya) de carecer precisamente de lo que presumen, respeto a los demás y a sus creencias, empezando por las religiosas.

Quise escribir sobre ello entonces, en especial sobre el depravado papel de nuestras autoridades, pero, por no poner el solo el acento “antisemita” (en todo caso solo contra el sionismo exacerbado y alejado de la ley mosáica), lo dejé pasar. Recientes aconteceres me impulsan a mostrar mi repugnancia y repulsa sobre el proceso de perversión de la sociedad, y atropello de la verdad y el derecho, que se vive en España. Sucintamente me voy a referir a ellos y me entenderán, incluso aquellos que no les gusten mis palabras.

En octubre pasado en el Espacio Cultural El Tanque de Santa Cruz de Tenerife, y dentro del del Festival Keroxen patrocinado por el Ministerio de Cultura (PP), el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento (regentado por Coalición Canaria y el Partido Popular), Nuria Delgado, vestida solo con un sujetador, se dedicó durante una hora a maullar una canción denominada “Manolo, cómeme el coño” (http://gaceta.es/noticias/esperpento-desagradable-mundo-patrocinado-mini...). Marcos Ana (Fernando Macarro, 1920-2016), autor convicto de tres detenciones seguidas de asesinatos durante la guerra (cura incluido), condenado por ellos a muerte (conmutada por prisión -cadena perpetua-, de la que salió en 1961) se convirtió en “poeta” oficial u oficioso del PCE, aunque muchos comunistas se reían de sus poesías según atestigua Pío Moa. En 1909 este ínclito trabajador de la propaganda comunista recibió del PSOE la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo y al año siguiente el Premio René Cassin de Derechos Humanos de manos del presidente (socialista) del Gobierno Vasco.

Toda una muestra de coherencia partidista de la izquierda siempre revolucionaria, que se ha olvidado del Declaración del Gobierno de La Nación (PSOE) con ocasión del 50º Aniversario del comienzo de la Guerra Civil, el 18 de julio de 1986 (http://elpais.com/diario/1986/07/19/espana/522108013_850215.html): … “la guerra civil española es definitivamente historia, parte de la memoria de los españoles y de su experiencia colectiva… no tiene ya -ni debe tenerla- presencia viva en la realidad de un país cuya conciencia moral última se basa en los principios de la libertad y la tolerancia”.

Pero lo trágico es que no solo es la izquierda, sino que el PP, y al menos desde 2002 con la resolución de todos los grupos del Congreso de “reconocimiento moral de las víctimas de la Guerra Civil” (http://www.elmundo.es/elmundo/2002/11/20/espana/1037794736.html), ha asumido todos los principios de aquella revolución frentepopulista, tanto los de ámbito moral (divorcio, aborto y perversión de la ley natural en general) como la ideología política (comunismo de la Escuela de Frankfurt) y pasando por encima de la justicia y la verdad.

Para demostrarlo no hay más que ver el énfasis de las diversas Administraciones “populares” en introducir por la fuerza la ideología de género y la loa continuada al comunismo desde las telenovelas de TVE al ensalzamiento del triunfo comunista en Colombia y de Fidel Castro (“un icono del siglo XX”), pasando por la promoción de traidores como Fernando Trueba o indignidades como “1898. Los últimos de Filipinas”. Y el silencio, cuando no connivencia, de muchas Jerarquías Eclesiásticas. Pues, eso, ¡malditos bastardos!

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