¿A qué juega Marruecos?
Ana Abril Ámez
Con la firma del Tratado Hispano-Marroquí de 1859-1860, España y Marruecos llegaron a un acuerdo en el cual se establece la frontera terrestre que comparten ambos países en Melilla (500 metros de zona neutral). La tierra de nadie del paso de Beni-Enzar mide 40 metros de ancho y 280 metros de longitud, que es la distancia que separa el puesto español del marroquí.
La iniciativa de Marruecos de ir comiendo terreno es una señal de amenaza constante. Por el momento, ya se ha adueñado de la tierra de nadie: una zona neutral pactada que pone distancia entre ambos países.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) y la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) han juzgado a esta invasión como la causante del embrollo que está sumida Melilla desde hace unos años. Los activistas marroquís se han apoderado de la tierra de nadie y la han convertido en un campamento base –lugar donde se llevan a cabo y se dirigen todas las agresiones, provocaciones y lanzamientos contra los agentes españoles-. Los ocupantes del territorio son los militantes de la Coordinadora de la Sociedad Civil del Norte de Marruecos, que ejecutan acciones de control sobre los policías españoles, los cuales son fotografiados.
Estos grupos que piden la “liberación de Ceuta y Melilla” han liderado una campaña machista contra las policías que operan en la frontera, exhiben carteles difamatorios y boicotean el tránsito de mercancías en el paso de Beni-Enzar, que ha provocado el desabastecimiento de los mercados de la ciudad española.
Las relaciones diplomáticas entre los dos países se vieron entorpecidas con el nombramiento marroquí como embajador en Madrid de un ex alto cargo del Frente Polisario, Ahmed Ould Souilem.
Aclaremos un dato importante. Ahmed Ould Souilem nació en Dakhla (Sáhara Occidental) y ha vivido más de tres décadas con pasaporte argelino y ha formado parte de la élite del Frente Polisario.
A tan sólo un mes de la huelga de hambre en Lanzarote de la activista saharaui Aminatu Haidar, Marruecos nombró a Souilem para representar Marruecos en España. Es evidente que es un acto de provocación por parte de Marruecos para afianzarse un territorio que no le pertenece.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


