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Diario YA


 

¿De verdad P. Sánchez defiende la unidad de España?

“Esta Hispania produce los durísimos soldados, ésta los expertísimos capitanes, ésta los fecundísimos oradores, ésta los clarísimos vates, ésta es madre de jueces y príncipes, ésta dio para el Imperio a Trajano, a Adriano, a Teodosio.” Pacato.

Miguel Massanet Bosch. Es evidente que aquellos que ya hemos sobrepasado la curva de Gauss y ya no formamos parte de la estadística, por haber superado la edad en la que continuar viviendo se puede entender como un desafío o una ofensa ( hubo un político japonés que les pedía a los japoneses que, por patriotismo, debían de morir antes) a las nuevas generaciones de españoles que nos consideran un estorbo, no sólo por ocupar un espacio en el mundo moderno, por constituir un gasto incómodo para el Estado, sino por mantener unas ideas, profesar unos sentimientos y defender unas tradiciones que, para la mayoría de ellos, les resultan imposibles de entender; no obstante estoy convencido de aquel dicho que, hablando del Malo, hace una acertada consideración: “El Diablo sabe más por viejo que por diablo”.

Y algo de cierto debe de haber en ello, cuando estamos comprobando constantemente que, esta juventud que nos rodea, estos jóvenes que tanto aprenden, que tan alto nivel alcanzan en sus estudios y que parece que se van a comer el mundo en cuanto les dejen, no obstante, sea por no haber sabido asimilar la realidad de la sociedad en la que se desenvuelven, sea por su propia juventud, que les hace albergar sentimientos justicieros, ideales igualitarios y rebeldía en contra de aquellas leyes que consideran que constituyen, en sí mismas, una injusticia social; cuando, lo cierto es que si no existieran, si se permitiera que todos actuasen a su libre albedrío según les dictase el instinto, nos conduciría, inexorablemente, a un tipo de sociedad ingobernable, caótica y abocada al fracaso.

El retorno del señor Sánchez se puede considerar, para aquellos que siempre lo hemos considerado un verdadero peligro para la nación española, como una de las desgracias peores que pudieran caer sobre el país. Su victoria en las primarias y su realimentado ego lo han convertido en doblemente peligroso para una nación gobernada por un gobierno en minoría, amenazada por una rebelión separatista, que lleva camino de convertirse en un serio problema para España y que está corriendo, arrastrada por los partidos de izquierdas, hacia una situación que, para los que peinamos canas y tuvimos ocasión de vivir en unos momentos de gran padecimiento para los ciudadanos españoles; nos recuerda unas situaciones, si no iguales, al menos parecidas, en una nación dominada por los extremistas de izquierdas, gobernada por políticos incapaces de contener a las turbas que, ellos mismos, habían agitado y acosados por un comunismo incipiente (1935), llegado del resto de Europa, procedente de Rusia donde, ante el progreso del fascismo en Alemania e Italia, el Komintern decide promover la alianza de los obreros con la burguesía liberal, democrática o republicana en los «Frentes Populares», dejando a un lado, provisionalmente, las metas revolucionarias, para no meter miedo a los burgueses antifascistas.

Salvando distancias, en gran parte debidas a que, por aquellos años la miseria, la pobreza, la falta de derechos que apoyaran a los trabajadores y las condiciones en las que se trabajaba en muchos de los centros industriales o mineros podríamos decir que eran inhumanas; estableceríamos una cierta similitud con España, a estas alturas del SigloXXI, su conformación política, con un dominio evidente de las sensibilidades de izquierdas y con los partidos que las representan fuertemente escorados hacia los extremismos, como reacción a una política de derechas que, por el tiempo que se ha mantenido en el poder, por los evidentes éxitos en el ámbito económico que ha conseguido, por haber dado la vuelta a la tendencia de un paro incontenible para entrar, de nuevo, en un periodo de contrataciones y afiliaciones a la Seguridad Social; se ha convertido en el enemigo a batir para todos aquellos que lo que están deseando es acceder al poder, que luchan entre sí con la intención de demostrar que son los más radicales en el apoyo de las clases menos favorecidas y que están dispuestos a provocar la revolución para intentar, de nuevo, la instalación en nuestra nación de un nuevo “frente popular”.

El PP, el único partido representante de la derecha o el centro derecha, se ve atacado, como no podía ser menos, por una serie interminable de casos de corrupción, algunos evidentes y otros prefabricados, para desprestigiarlo; que han provocado una gran indignación, convenientemente aireada por las izquierdas, y que están logrando, ante la aparente incapacidad de sus directivos de encontrar una salida que haga olvidar una situación que, de no remediarse, los va a conducir, inevitablemente, a la oposición.

El adalid de toda esta campaña de acoso y derribo contra el PP es, sin duda, P. Sánchez, el flamante secretario general del PSOE, que no ha tardado en enfocar su artillería contra Rajoy y el PP buscando, a toda costa, las alianzas precisas para desbancar al Partido Popular del gobierno de la nación. Pero, cuando nos habla de que “España es una nación de naciones” o, después de asegurar a Rajoy que la unidad de España no es cuestionable, salen poniendo en cuestión la aplicación del Art.º 155 de la Constitución, al que califican de “cruento” o, cuando ya parecen dispuestos a contactar con Podemos cuyo líder, Pablo Iglesias, no para de provocar al PSOE para que coja el relevo a su moción de censura para, esta vez promovida por los socialistas, presenten, cuanto antes, otra en la que, contando con el apoyo de Podemos y buscando los votos de los separatistas catalanes y vascos, con el aliciente de una salida federal que estarían dispuestos a apoyar, modificando la Constitución, los Puigdemon y los Urkullo accedieran a ello, pensando que podría ser un primer paso hacia una subsiguiente independencia, teniendo en cuenta su desesperada situación actual, en la que están atrapados en su propia trampa, sin que les quede otra salida que afrontar el desastre.

El PP parece no contemplar una situación semejante y parece que está convencido de que, con los PGE de 2017 aprobados, no va a tener dificultad para ir sorteando el temporal durante los años que le quedan de mandato. Quisiéramos compartir esta idea, pero, aun sintiéndolo mucho, porque quisiéramos que estuvieran en lo cierto; vemos la situación desde otro ángulo distinto. Es obvio que, tanto Sánchez, instalado en una postura agresiva y vengativa, como Pablo Iglesias, dolido por sus problemas dentro de su propio partido, su desgaste en el enfrentamiento con Errejón, martirizado por la sangría constante que, según las encuestas, está afectando de una forma importante a la formación asamblearia que dirige; no pueden permitirse dejar que la legislatura discurra sin intentar, por todos los medios, hacer fracasar al partido gobernante, usando para ello todos los trucos, martingalas, trampas y subterfugios para que, en el Congreso de Diputados, vayan cayendo, una a una, todas las propuestas presentadas por el partido gobernante.

Si lo consiguen, no le va a ser posible a Rajoy seguir aguantando por mucho tiempo el gobierno. Entonces habrá elecciones generales cuyo resultado puede que no le sea tan favorable como hubiera sido si, hace unos meses lo hubiera intentado. Existe, por otro lado, un factor que puede influir de una manera decisiva en que, lo que hemos comentado, tarde más o se precipite, según la postura que pueda adoptar Ciudadanos del señor Rivera. En efecto, se puede decir que Ciudadanos aparte de apoyar al PP en aquellos temas en los que hubo de transigir el PP para recibir su apoyo en la investidura, por otra parte, no viene pareciendo dispuesto a hacerle el caldo gordo al Gobierno en otros temas en los que no hayan logrado acuerdo alguno.

Esto no es una suposición, porque es fácil de comprobar viendo las veces que se han sumado a los no de la oposición, votando en contra de propuestas del Gobierno, cuando las materias sometidas a votación no estén relacionadas con los acuerdos adquiridos. O así es como, señores, según sea el resultado del desafío de los nacionalistas a España, según el derrotero que pueda tomar este enfrentamiento, que parece seguro que se va a decantar a favor del Estado de Derecho, vamos a ver como el apoyo de Sánchez al Gobierno en esta materia va adquiriendo serias matizaciones, van a seguir pidiendo diálogo, van a proponer reforma constitucional y van a constituir un frente, al que evidentemente se van a sumar los comunistas bolivarianos, para presionar al PP a que se produzca un cambio constitucional que les permita a los catalanes avanzar en sus objetivos y, al PSC, a mejorar su situación dentro de Cataluña, al convertirse en el posible gestor de este acuerdo en el que se pacte la división de España. Es una mera conjetura, pero conociendo el percal, la inquina del sobrealimentado ego de este peligroso individuo que ha accedido a la secretaría general del PSOE; no nos extrañaría nada que, para satisfacer su deseo de excluir al PP con su cinturón sanitario, optara por caer en semejante traición.

Etiquetas:Pedro Sánchez