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Diario YA

¿Es pecado ser patriota en España? Algunos piensan que sí

Miguel Massanet Bosch.

En este país no está de moda ser patriota. Parece que entre las nuevas generaciones no tiene éxito el declararse como patriota y, mucho menos,  el sentirse emocionado o conmovido por los símbolos nacionales como la bandera española o el himno de España, la Marcha Real. No obstante, vean la incoherencia que se da cuando este patriotismo que parece que se toma a broma entre una parte de los españoles, afortunadamente no todos, tiene su busilis si tomamos en cuenta que, en algunas autonomías, estos mismos que se jactan de no tener sentimientos que los liguen especialmente a la nación a la que pertenecen, España; se convierte en virtud de Dios sabe por qué compleja transición mental, en un fanático y poco racional apego a un terruño determinado, a causa de un sentimiento exacerbado de algo que se podría definir como nepotismo tribal que muchos pretenden, para justificarlo, identificarlo con algún dialecto propio o, en casos especiales, con lenguas a las que, bajo la absurda argumentación de que podrían desaparecer absorbidas por el castellano, (a pesar de haber sobrevivido durante siglos, juntamente con la lengua oficial del Estado, el castellano), sin que ello las haya llevado al desuso  ni mucho menos a ponerlas en peligro de extinción.

Un columnista de La Vanguardia, el periodista Juan Luna, en su columna de hoy se mofa del hecho de que Marta Sánchez, sin ninguna pretensión de imponerlo a nadie y sólo como una expansión natural de un sentimiento patriótico, simplemente como un mero ensayo de lo que hubiera podido ser la letra de nuestro himno nacional al que, no se sabe por qué motivo, nadie ha sido capaz de encontrarle  una letra adecuada capaz de satisfacer a todas la ideologías políticas de este país, más empeñadas en sus rifirrafes entre sí que en buscar puntos coincidencia, como podría ser el de dotarlo de un contenido capaz de elevar los ánimos de la ciudadanía y expresar oralmente los sentimientos que muchos españoles sentimos en nuestro interior cuando lo escuchamos. Según se desprende del artículo de este periodista, la moda de sentirse patriotas, de mostrar empatía con lo que hicieron nuestros ancestros, con los españoles que comparten idioma y muchas costumbres , por haber nacido en un mismo país donde, las raíces cristianas, eran comunes a todas las regiones y la historia de los postreros 500 años que nos ha mantenido unidos frente a los peligros que nos llegaban de nuestros vecinos europeos y de los que, dentro de nuestro país, intentaban romper nuestra unidad; está demodé, no es de actualidad y, hoy en día, no debiera de reclamarse. 

Parece que el periodista no siente ninguno de estos lazos que deberían unirle a una tradición de tantos años y sólo se fija en los impuestos que debe pagar (y debería continuar pagando, aún en el caso de que el terruño al que se agarra, dejara de pertenecer a la nación española, incluso aumentado y multiplicado a causa de los problemas inherentes para una nueva nación desgajada de otra, en cuanto a la imposibilidad de integrarse en la UE) o en los defectos que le encuentra a España como, con toda seguridad les ocurrirá, por distintos motivos, al resto de ciudadanos de todas las naciones democrática. Los otros, por desgracia están sojuzgados y no tiene posibilidad de protestar.

En realidad el pagar impuestos forma parte de los deberes toda democracia debidamente estructurada, si es que se quiere continuar gozando de los efectos beneficiosos de la civilización. Nadie, todavía, ha descubierto cómo se puede investigar, adelantar, progresar y conseguir aumentar el nivel de vida de la población sin dinero para poder desarrollar las infraestructuras adecuadas para poder poner los cimientos de un país avanzado que proporcione trabajo a los ciudadanos, se ocupe de la sanidad pública, pueda pagar pensiones y sea capaz de garantizar la convivencia, el orden y disponer de los medios para asegurar la defensa de sus fronteras. Tenemos la impresión de que muchos de los periodistas que trabajan a las órdenes de los grandes grupos editoriales, están sometidos a un control que no les permite apartarse de la línea editorial de cada publicación y que, en ocasiones, fuere para ganar méritos o para que les continúan publicando y pagando, se ven obligados a hacer el payaso tocando sin la seriedad debida temas que pueden herir, si son tratados con ironía y falta de la seriedad que se merecen, la sensibilidad de una parte importante de los ciudadanos que, precisamente por no manifestarse públicamente; por guardar sus opiniones políticas para sí y por ser partidarios de un país en el que se prime el orden, la seguridad, las buenas maneras y las tradiciones, sólo muestran sus opiniones a través de las urnas cuando tienen necesidad de hacerlo.

Es evidente que, el tratar un tema que lleva tantos años coleando, precisamente en unos momentos en los que en la comunidad catalana se está poniendo en cuestión algo tan importante como es la unidad del país; pretendiendo imprimirle un carácter cínico al comentario, no contribuye en modo alguno a que en algún momento se produzca, en los recalcitrantes defensores de una Cataluña convertida en república independiente, un destello de sensatez que les haga reflexionar respecto a las gravísimas consecuencia que, para la propia Cataluña, tendría el que se produjera lo que viene advirtiendo la UE desde que se produjeron los primeros conatos del señor Mas, intentando convencer a los catalanes de que la Cataluña que el propugnaba, separada del Estado español, sería acogida triunfalmente por el resto de países europeos, que se volcarían en invertir en ella y que, como consecuencia de todo ello, la “nación catalana” se convertiría en una de las verdaderas potencias de la CE. ¡Sueños ilusos que, la realidad, se ha encargado de desmentir poniendo a todos aquellos que pretendieron, y en parte consiguieron, convencer a los catalanes de que su porvenir se hallaba fuera de España, en el mayor de los ridículos y, por si faltaba algo, casi todos ellos están involucrados, por sus acciones, en expedientes pendientes de ser sustanciados ante los tribunales!

Dios los cría y ellos se juntan. En el mismo medio de comunicación catalán, otra de las que parten el bacalao en la ERC y en la televisión autonómica, omnipresente en todas las tertulias en las que se apoya al independentismo catalán y verdadero azote de la verdad, en cuanto se trata de escribir sobre temas en los que tanto el Estado español como los ciudadanos españoles son contemplados, para ella todos enemigos de los catalanes y de Cataluña. Como habrán adivinado se trata de la señora Pilar Rahola, de la que ya nos hemos tenido que ocupar en otras ocasiones; que sigue emperrada, no encuentro otra palabra más apropiada, en continuar aburriendo a la gente con su constante y poco variada campaña de intentar desacreditar a quienes piensan que, Cataluña y sus dirigentes, no han hecho otra cosa que actuar violando la Constitución española e infringiendo el Código Penal español, mediante la comisión de una serie de presuntos delitos de los que, como ya está sucediendo, van a verse obligados a responder ante los tribunales de Justicia.

Para esta señora como, al parecer, para esta cupera Ana Gabriel que acaba de poner pies en polvorosa para ir a refugiarse en Suiza ( vean en qué a acabado toda aquella valentía, aquellos desafíos y desprecio por los tribunales españoles que eran sólo “postureo” y bravuconerismo que, como se ha visto, ante la mera posibilidad de ser citados para declarar ante el TS, todo ha quedado en nada, en la más vergonzosa huida y en la excusa más absurda e interesada, empeñada, como en el caso de Puigdemont, en desacreditar a los tribunales españoles que, si se han han distinguido por algo ha sido por su independencia del Gobierno; por empapelar a cualquiera que mereciera ser investigado y, en este caso, todos los partidos han tenido oportunidad de comprobar que, aquellos de sus miembros o simpatizantes que cometieron presuntamente un delito, fuera quien fuera y tuvieran la categoría que tuvieren, han sido puestos, sin distinción alguna, a disposición de los jueces que los han reclamado. No vemos qué argumento quiere alegar la señora Ana Gabriel (a la que sólo se le envió una citación para que se personara a declarar en el TS) para que, de ello, haya deducido que el tribunal iba a actuar de forma distinta con ella de lo que ha venido haciendo con el resto de presuntos delincuentes que han pasado por él durante los últimos días.

Evidentemente, a todos estos “valientes” que han ido desfilando para declarar ante los tribunales que los han requerido, todos ellos antiguos conocidos de los españoles por sus exabruptos, sus amenazas y sus patochadas separatistas, se les podría aplicar aquello de que “los muerto que vos matáis gozan de buena salud”, frase falsamente atribuida a don José Zorrilla ( Don Juan Tenorio); debido al grave error que cometieron cuando pensaron que, el Gobierno, no se iba a decidir a actuar en su contra, pensando que podrían seguir “vacilándolo” sin que se atreviese a aplicar el artª 155 de la Constitución. Erraron y se han encontrado ante la triste realidad de que puesta en marcha la Justicia (dudamos, incluso, de que el PP esté satisfecho por la eficacia de la magistratura) ya no para aunque su marcha, en ocasiones, sea demasiado lenta pero, evidentemente, imparable)
Otra cosa se puede decir respecto a los errores de táctica del ejecutivo y del señor Rajoy pero este es otro tema del que, con toda seguridad nos veremos obligados a tratar en otro momento.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos da grima sólo pensar que un señor, fugado de la Justicia, se haya refugiado en Bélgica donde en su locura y me imagino desesperación, intente salvarse con la pretensión de crear, en su casa de Waterloo, un gobierno catalán en el exilio desde aspira, en sus delirios de orate, a gobernar Cataluña a través de un gobierno títere y un Parlamento inoperante como si, en realidad, pudiera llegar a creerse que semejante estupidez podría llevarse a cabo dentro de una Europa en la que, precisamente, todas estas artimañas lo único que son capaces de despertar es condena, repulsa y, evidentemente rechazo. Quedará por ver la reacción del gobierno belga cuando se confirme, si es que se llega a intentar la creación de ese gobierno catalán en el exilio, dentro de su territorio con pretensiones de confirmar una situación de rebeldía en contra de la nación española. Puede que entonces no sea sólo España la que piense que le están tomando el pelo, sino que quizá se trate de un tema merecedor de ser tomado en cuenta por toda la UE.
 

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