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Diario YA


 

¿Historia en libertad?

Ángel David Martín Rubio. 22 de abril.
 

El pasado 18 de abril la ciudad de Cáceres acogió la tercera edición de las Jornadas de Historia organizadas por el Foro Historia en Libertad. Nacidas en 2007 teniendo como referente la Historia Militar. Las primeras Jornadas giraron en torno al 70 Aniversario del Bombardeo de Cáceres por la Aviación al servicio del Frente Popular, un hecho silenciado por las conmemoraciones oficiales a pesar de que causó 35 muertos y la destrucción o graves daños de alguno de los más relevantes edificios de la ciudad monumental hoy Patrimonio de la Humanidad. El año pasado conmemoramos el Bicentenario de la Guerra de la Independencia y ahora, sin perder el horizonte de la historia militar al recordar los 70 años del final de la Guerra Civil, hemos fijado nuestra atención no solo en este último acontecimiento sino en la etapa histórica a que da comienzo el último parte de guerra firmado en Burgos el 1 de abril de 1939. Las Jornadas contaron con la participación de historiadores y especialistas en Derecho de la categoría de Pío Moa, Consuelo Martínez-Sicluna, Fernando Paz, y Miguel Argaya y se recibieron, además, trece comunicaciones. De esta manera quedaba planteada una revisión histórica desde Extremadura de la España de Franco.

En el tiempo que nos separa desde que el Generalísimo Franco asume la Jefatura del Estado, teniendo establecido su Cuartel General en el Palacio de los Golfines de esta misma ciudad de Cáceres, España va a conocer el fracaso de las expectativas regeneracionistas despertadas por la Segunda República, un proceso revolucionario de un carácter marxista predominante aunque no exclusivo, el Alzamiento Nacional, una Guerra Civil, una larga situación autoritaria nacida de la Victoria para desembocar en la Segunda Restauración de la Monarquía y de las formas políticas liberales que abrieron paso a un proceso de desmembración de la unidad de España y de imposición de una cultura dominante con unas formas ajenas a cualquier tradición cristiana y española. Que los años transcurridos bajo el signo de la Constitución de 1978 ofrezcan un balance tan poco brillante en lo que a progreso y libertades públicas se refiere explica en buena medida el interés que la España de Franco sigue despertando incluso entre las generaciones más jóvenes. Como ha escrito Pío Moa, uno de los más acreditados ponentes de estas Jornadas:

«Sólo desde 2004, cuando el terrorismo islámico logró con un solo golpe ―la matanza del 11 M en Madrid― invertir la política interna y externa de España, se están tornando realmente serias las amenazas a la democracia y a la integridad de la nación. El nuevo Gobierno viene practicando una política extraordinariamente favorable a los terroristas, los separatismos y las dictaduras del Tercer Mundo. Y fuerzas radicalizadas, en el Gobierno y fuera de él, ansían imponer por fin la “ruptura” no alcanzada en 1976. Esa “Segunda Transición” llevaría al país, previsiblemente, de la democracia a la demagogia, al estilo de otras experiencias históricas».

Mientras la izquierda promueve la utilización del pasado al servicio de este proyecto de transformación cultural, la derecha instalada en lo políticamente correcto pretende una especie de amnesia colectiva. Ambas posiciones se ven respaldadas mayoritariamente por los españoles que siguen votando sistemáticamente por millones al PSOE y al PP y explican que la prensa y los medios de comunicación locales hayan silenciado sistemáticamente uno de los más importantes acontecimientos culturales ocurridos en Cáceres. Por contraste, la iniciativa ha merecido la atención de medios de ámbito nacional como Ya Digital y la Cadena COPE y fue recogida en su integridad por las cámaras de Mi Tierra Televisión (Tenerife), que promueve el ciclo de conferencias recogidas en DVD La Tribuna de la Historia, con la intención de contribuir a preservar y dar a conocer a todo el mundo y a las futuras generaciones la verdad sobre algunos temas suficientemente esclarecidos, pero ciertamente olvidados, y arrojar luz sobre otros que siempre han sido malintencionadamente contados.

Pío Moa ha comparado lo que ocurre en Extremadura con lo que pasa en Cataluña y es cierto que, donde faltan la iniciativa ciudadana, la libertad de expresión y las instancias críticas, el resultado es el mismo; poco importa que el escenario sea nacionalista o socialista. La tierra en la que nacían los dioses deja escaso margen a quienes entendemos la historia como ciencia al servicio de la paz, la concordia y el diálogo.

Paz y concordia, sí, pero sin olvidar que para llegar a ella es irrenunciable la necesidad de luchar al servicio de la verdad que no se impone por sí misma sino que se abre paso dificultosamente y suele dejar mártires entre los que se esfuerzan por defenderla. Porque como dijo Donoso Cortés, extremeño universal, cuyo segundo centenario nos disponemos a conmemorar el próximo mes de mayo: «sólo en la eternidad, patria de los justos, puedes encontrar descanso; porque sólo allí no hay combate: no presumas, empero, que se abran para ti las puertas de la eternidad, si no muestras entonces las cicatrices que llevas; aquellas puertas no se abren sino para los que combatieron aquí los combates del Señor gloriosamente y para los que van, como el Señor, crucificados». 

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