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Diario YA


 

¿hemos vuelto a Dios, en estos días de tribulación?

¿Lasciate ogni speranza?

Gonzalo Rojas.
Hemos vuelto a la casa, hemos vuelto a horarios más serenos y conversaciones familiares más pausadas, hemos vuelto a mirar con más detención lo pequeño de cada instante. Pero…. ¿hemos vuelto a Dios, en estos días de tribulación?
Un gran amigo me interpeló, de buen modo, requiriendo que le hablara de la esperanza cristiana, porque se sentía -me dijo- totalmente descolocado con el momento presente.
Para ayudarlo, le pedí un poco de tiempo. Y me fui a la Spe Salvi de Benedicto XVI. ¡Qué joya!
Te voy a mandar unos parrafitos, le dije; son “esperanza pura”, pero me voy a permitir hacerle a cada uno una apostilla; sí, una apostilla, porque lo que agregué no da ni para comentario.
“La época moderna ha desarrollado la esperanza de la instauración de un mundo perfecto que parecía poder lograrse gracias a los conocimientos de la ciencia y a una política fundada científicamente.” (Benedicto XVI, Spe Salvi)
Punto de partida: Hemos estado muy locos; y cuando los santos nos han dicho que estábamos locos, les hemos dicho a los santos que ellos eran unos fundamentalistas. Locos, totalmente locos, nosotros.
“Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito.” (Benedicto XVI, Spe Salvi)
Camino a recorrer: La aceptación es puro realismo, recuperación de la sensatez. Y tiene una ventaja absoluta: es la única manera de enfrentar el sufrimiento.
“La verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando ‘hasta el extremo’, ‘hasta el total cumplimiento’.”  (Benedicto XVI, Spe Salvi)
Punto de llegada: El Dios encarnado, Jesucristo a las puertas de su pasión y de su muerte, Presencia real en la Eucaristía, Hijo del Padre, Hijo de su Madre Santísima. ¿Volveremos a Él o abandonaremos toda esperanza?

 

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