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¿Qué hacer en caso de sospechar un caso de alcoholismo en la familia?

Padecer una adicción o tener alguien cercano que la sufra no es asunto fácil. Se tratan de comportamientos negativos progresivos que afectan a la mente, la calidad de vida y la salud, en ocasiones, hasta el punto crítico de representar un riesgo para la vida. Por eso es importante conocer qué caracteriza a una adicción y cómo se podría detectar para tomar acciones para una recuperación.

Una de las adicciones más difíciles de detectar por cuenta propia es el alcoholismo, porque resulta más complicado establecer límites cuando se trata de sustancias de acceso libre y totalmente lícitas.

Para empezar: ¿qué es una adicción?
La adicción es una enfermedad que afecta al cerebro, que genera dependencia hacia una sustancia o comportamiento. La aparición del problema puede deberse a muchas causas, especialmente aquellas vinculadas con la genética, el entorno social y factores psicológicos.
En todo caso, es necesario acudir a especialistas para tratar a fondo y con efectividad, los casos de adicción. El Instituto Castelao es una alternativa confiable, pues cuenta con una amplia trayectoria y cifras de desintoxicación y reinserción social excelentes.
Existen dos tipos principales de adicciones: a sustancias y a comportamientos. Las sustancias más comunes son drogas, tanto legales (alcohol, tabaco, fármacos) como ilegales (cocaína, heroína, LSD). Por otra parte, los comportamientos pueden ser muy diversos. Se pueden mencionar las adicciones a las apuestas, los videojuegos, la tecnología, al trabajo, a ejercitarse de manera obsesiva, a comer en exceso, al sexo o incluso a mantener relaciones interpersonales tóxicas.
Con respecto a la frecuencia de manifestación del problema, no siempre es constante. Puede existir una presencia continua de la dependencia o solamente aparecer en ciertos períodos. En todo caso, la enfermedad persiste en el tiempo y los impactos negativos sobre la mente, el cuerpo y la calidad de vida son progresivos, e incluso, acumulativos.

¿Cómo determinar si alguien tiene adicción al alcohol?
Como se trata de una sustancia de consumo habitual, para el afectado y sus allegados puede ser difícil determinar cuándo el consumo es excesivo y representa un problema que deba ser tratado con el respaldo de especialistas.
En caso de sospechas, un test de alcoholismo puede ofrecer una perspectiva más objetiva del impacto que el alcohol ejerce sobre la persona. Es una manera simple de analizar cuánto impacto negativo ha causado el consumo de alcohol, y en función de los resultados, decidir si es necesaria una intervención.
Para reconocer las adicciones se requieren conocimientos específicos, pues no existen cantidades, sustancias o frecuencia de consumo estándares. Y como no resulta fácil admitir este tipo de problemas, este cuestionario diseñado por los especialistas del Instituto Castelao permite tomar mayor nivel de conciencia por cuenta propia, y así facilitar el proceso de pedir ayuda.
Las preguntas son muy simples, y se enfocan en pensamientos o acciones involucradas con el consumo de alcohol. También se tocan ciertos puntos que analizan las consecuencias que la ebriedad en situaciones indebidas pudo ocasionar, para valorar el problema con mayor precisión.

Algunas señales de alarma del alcoholismo
Cuando una persona se percata de que no puede controlar su consumo de alcohol, o que no puede parar de beber cuando comienza a hacerlo, quizás sea momento de tomarse en serio el asunto. Otra señal de alerta se da cuando la persona necesita tomar alcohol para realizar actividades cotidianas, y le es muy difícil actuar con normalidad sin haber tomado algo previamente.
Si beber alcohol ha sido fuente de problemas en el trabajo o el lugar de estudio, ha protagonizado problemas familiares o conflictos con autoridades, o si han ocurrido accidentes en la calle por conducir o andar en estado de ebriedad, también puede ser una señal de que la situación está fuera de control.

Fases del tratamiento para adicciones
El tratamiento del Instituto Castelao se divide en 4 fases. La primera es la desintoxicación, y se realiza bajo estricta vigilancia médica, e incluso, con medicación de apoyo para reducir los síntomas de abstinencia.
La segunda fase es la deshabituación, que se enfoca en los cambios que la adicción ocasiona en los hábitos y las actitudes de la persona. Se identifican cuáles han sido estos cambios y se determina cómo sustituirlos por hábitos más positivos.
En una tercera etapa comienza la rehabilitación, en la cual se recuperan las habilidades que el paciente ha perdido o dejó de desarrollar mientras duró su dependencia. Una de las prácticas más efectivas para ello es la terapia grupal o individual, y se complementa con actividades de gestión de la ansiedad y de desarrollo de habilidades sociales.
Por último se encuentra la reinserción, etapa final que consiste en volver al entorno familiar y social. Se mantiene el seguimiento médico y terapéutico para guiar y asesorar durante este importante proceso.