Home

Diario YA

¿Será 2018 el año de la legalización del cannabis y la marihuana?

En 2017 hemos asistido a un fuerte debate en torno, una vez más, a la conveniencia o no de legalizar la marihuana para su consumo (y por lo tanto para su venta). La caja la abrió en 2014 la Comunidad Foral de Navarra, autorizando la posesión y adquisición de marihuana para usos exclusivamente terapéuticos. Posteriormente, Cantabria, Canarias y Murcia han permitido mediante legislación autonómica, el consumo por motivos sanitarios de este estupefaciente.
En mayo de este año, la Comisión de Sanidad y Servicios sociales del Congreso de los Diputados aceptó y aprobó una proposición no de Ley para instar al Gobierno a impulsar los mecanismos legales que avancen en la legalización del uso terapéutico del cannibis. Al mismo tiempo, desde Andalucía, se ha aprobado el debate sobre esta cuestión, que desde el punto de vista de las asociaciones para su legalización y consumo, mantiene a España en un atraso palmario respecto a Europa.
Estas asociaciones remarcan la falta de voluntad del ejecutivo de dar luz verde a este tipo de debates, toda vez que desde el Gobierno se recurrió la ley del País Vasco para aprobar su uso terapéutico por considerar que intentaba legalizar el consumo del cannabis "por la vía de los hechos", según reza en la sentencia.

Cannabis y marihuana
Cannabis y marihuana son dos sustancias diferentes, explica Fernando -nombre ficticio que nos ha pedido nuestra fuente para mantener su anonimato-, quien cultiva marihuana de forma particular en su vivienda del entorno de Madrid. A pesar de la confusión general, explica que el cannabis da origen a la marihuana y al hachís -otra sustancia estupefaciente prohibida por las autoridades sanitarias-. Por ello remarcan que su lucha inicial reside en legalizar el cannibis como primer paso para normalizar el consumo privado terapeútico de la marihuana.
Así, la marihuana se obtiene del cogollo del cannabis, mientras que este se extrae de las flores, y el hachís, de la resina de la planta. Las plantaciones de cannabis son uno de los negocios más lucrativos de este mercado, explican las fuentes.
En este contexto, cada vez más cultivadores opten por semillas feminizadas para obtener marihuana de una forma más rápida y con rotaciones mayores. Existen diversos tipos de feminizadas, en función de los rendimientos que se esperen obtener, pero el objetivo es único: aumentar la producción.

Feminización de la producción
Dentro de los tipos de plantas de cannabis, pueden surgir o bien un macho o bien una "madre", como explica Fernando. Para la marihuana solo se utiliza la planta hembra, ya que el macho no contiene entre sus elementos suficiente THC para causar los efectos asociados al consumo.
Del mismo modo, la feminización de la plantación impulsa no solo la producción de marihuana y cannabis, sino también del hachís, ya que la eliminación de los cromosomas masculinos merman la calidad de la resina de la que se extrae éste.
Precisamente este tipo de cultivo es el que más se expande en la actualidad, como confirman fuentes de la Policía Nacional. Con una plantación pequeña se pueden sacar rendimientos de entre 3000 a 5000 euros en el mercado negro, si bien, como todo cultivo, depende de los ciclos de producción y requiere de unos gastos fijos.
Con el objetivo de reforzar la producción, los cultivadores comienzan a optar por sustituir las tierras de cultivo tradicionales por sustratos específicamente preparados para dotar de mayor resistencia y nutrientes a la planta, lo que conlleva a una mayor producción y en consecuencia, un mayor beneficio económico para una actividad que actualmente se mueve en las sombras de la economía.
La Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España que publica el Ministerio de Sanidad muestra la realidad de esta economía soterrada: más de 2,2 millones de personas reconoce un consumo habitual de cannabis.

El estado de la cuestión
Los letrados insisten en que si bien las Comunidades Autónomas no tienen las prerrogativas necesarias para legislar y desarrollar por completo la legislación, se han erigido como avanzadilla de los que las asociaciones pro legalización vienen clamando.
Así, a día de hoy, Cataluña es la comunidad autónoma con más clubes de cannabis de toda España. Estas asociaciones son entidades legalmente reconocidas como asociaciones sin ánimo de lucro. En ellas, los miembros utilizan espacio privados para lo que denomina consumo compartido.
De esta forma, tanto ellos como todas aquellas asociaciones de la misma índole que pueblan España, pueden optar por un consumo voluntario sin incurrir en delito. Al menos no mientras ese consumo sea privado y no superen la tenencia de drogas en vía pública.
Aquí reside actualmente uno de sus principales campos de batalla. Si bien se les reconoce el consumo en el ámbito privado, si tienen que transportar las plantas o las sustancias, entonces incurren en un delito tipificado penalmente como atentado contra la sanidad pública.

Usos terapéuticos
Desde el descubrimiento de los efectos terapéuticos de las sustancias extraídas del cannabis, el debate se centra en dilucidar qué se puede considerar como uso medicinal y cuál consumo recreativo, como lo tipifica la jurisprudencia.
Todas las propuestas de avance legislativo pasadas y actuales apuntan hacia esta posibilidad: separar el consumo bajo prescripción médica, siempre bajo la supervisión de un facultativo. Así, el Parlamento andaluz ha dado luz verde en mayo de 2017 para regular tanto la producción como el cultivo de cannabis por parte de estas entidades, siempre y cuando no obtengan lucro con ello, y respondan a criterios médicos y de investigación científica.
En España, hasta ahora, se hace un uso médico del Sativex, un derivado del cannabis, como vía para remitir los dolores neuropáticos que sufren los pacientes con esclerosis múltiple, estimular el apetito en enfermos de sida, o mitigar las consecuencias de las sesiones de quimioterapia en pacientes con cáncer terminal.

¿Se vende cannabis de forma legal en España?
Actualmente, existen en el mercado algunas sustancias que forman parte del cannabis y la marihuana, responsables de algunos de los patrones de comportamiento y efectos asociados a su consumo que han sorteado los vacíos legales españoles y europeos para prosperar.
Ya existen registros de tiendas y establecimientos que venden este tipo de productos. En España, según reconocen sus propietarios, la introducción de otros productos elaborados con estas sustancias resulta aún complicado, utilizando como vía precisamente a las asociaciones. Ambas se mantienen a la expectativa para conocer cómo será el 2018 a nivel legislativo.