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Diario YA

Abre la nueva temporada del Teatro Nacional de la Zarzuela

“Galanteos en Venecia” de Barbieri

Luis de Haro Serrano

Este casi desconocido título realizado en tres actos por Luis Olona. con música de un inédito Francisco Asenjo Barbieri, abre la temporada 2015 -2016 del Teatro Nacional de la Zarzuela.

Estrenado el 24 de diciembre de 1853 en el Teatro nacional del Circo de Madrid, su acertada recuperación tiene casi el carácter de estreno al presentarse con una cuidada producción del Teatro de la Zarzuela firmada por Paco Mir como director de escena, que vuelve de nuevo a este teatro tras el éxito que alcanzó con el montaje de la producción “Los sobrinos del Capitán Gran”. Una temporada que servirá al mismo tiempo de despedida del director gerente del Teatro, Paolo Pinamonti, que deja una meritoria estela por la variedad y densidad de sus programaciones y, sobre todo, por las felices recuperaciones de tantos títulos de nuestro género que han servido para dar a conocer con mayor conocimiento de causa el amplio y variado repertorio que nuestro género lírico tiene en esta parcela musical. El maestro Cristobal Soler considera que la recuperación de esta gran obra de Barbieri -injustamente olvidada- es todo un acontecimiento que permite al aficionado volver a recordar y disfrutar con el atractivo de la partitura de Barbieri, dotada de un gran ritmo y por sus destacados valores musicales; grandes dúos, tercetos y excepcionales números corales.

El mérito de esta nueva versión de “Galanteos…” es el haber conseguido trasladar plenamente el interés de una obra del siglo XIX a un público del XXI preparada casi con el mismo realismo que al principio, para lo cual ha tenido que realizarse la adecuada remodelación de su texto, sin olvidar ni alejarse de la frescura del original.

Su historia transcurre en la Venecia del siglo XVI por la que desfilan personajes disfrazados que viven numerosas conspiraciones, engaños y traiciones amorosas con mezcla de situaciones escénicas dotadas del intenso sabor de un drama romántico con chispeantes aspectos de sainete en el que trasciende a la vez el trasfondo político que marcaba el desarrollo normal de las relaciones que mantenían turcos y venecianos.

Para el director musical Cristobal Soler, vocalmente es una obra bastante difícil para los intérpretes al requerir un elenco que se desenvuelva muy bien y con rica expresividad en los tonos medios. No hay que olvidar que se trata de la obra de un compositor que escribe muy bien, centrándose con auténtica exigencia en la dramaturgia que marca el libreto de Olona. Por sus cerca de 70 títulos y sus orientaciones generales, Barbieri fue considerado como el padre y precursor de la zarzuela , por sus orientaciones generales, la fuerza y el dinamismo con que preparó casi todos sus títulos y las demás obras que abordó, también dotads de un gran atractivo como sus numerosos motetes y varias obras para la zanfoña, instrumento por el que sentía un gran interés. Recuperaciones de esta calidad aportan un doble valor al género lírico español; desempolvar adecuadamente una obra maestra y dar a conocer a todos los aficionados la riqueza, y su belleza y amplitud.

Esperamos y deseamos que la nueva dirección que, en su momento, acceda a marcar los próximos destinos del prestigioso teatro nacional, buque insignia de nuestra tan querida zarzuela, continúe con esta interesante línea de reposición de títulos que durante los últimos años han podido disfrutar los aficionados, así como con la idea de seguir acercando a nuestros jóvenes a la Zarzuela, para que deje de ser el teatro de sus padres o de sus abuelos y se convierta pronto en el “Teatro de todos”, señal inequívoca de la normal aceptación y reconocimiento de las grandes cualidades que posee.

Puesta en escena
A pesar de que la obra, según comenta el director de escena Paco Mir, marca solo tres escenarios principales para el desarrollo general de su trama. En esta producción y como muestra del dinamismo cinematográfico con que se ha concebido la dirección de escena, es que se han llegado a realizar cerca de treinta escenarios diferentes, con lo cual su título general podría cambiarse al de “Giganteos en Venecia”, all que público se suma y es tratado como una figuración más, de forma parecida a como se producen esos cambios de planos en una película real.