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Diario YA

¿Será, como afirma Ábalos, dentro del contexto constitucional o, tanto secretismo supone tratar del espinoso tema de la independencia, para garantizar la investidura de Sánchez?

“Tenemos que hablar” dijo Junqueras a Sánchez, pero ¿de qué?

Miguel Massanet Bosch.
Motivos tenemos y dudas también respeto a lo que vaya a suceder para lo que queda de la nueva legislatura. Se están produciendo preocupantes métodos, desconocidas prácticas y arteras decisiones dentro de los partidos de la izquierda, que anticipan nuevas formas de tomar decisiones, desconocidas iniciativas sólo utilizadas entre los partidos de configuración asamblearia, que nos hacen pensar que se está pretendiendo dar un estoconazo al concepto de gobierno democrático, para iniciar una nueva deriva hacia lo que, sin duda alguna, sería un nuevo y extraño concepto de la conocida definición de “gobierno del pueblo y para el pueblo”,nada que ver, por supuesto, con lo que entendemos por democracia las naciones europeas.
Algo que parecía propio del comunismo o anarquismo asambleario, la toma de decisiones mediante el sistema de consultar directamente a las bases en cada ocasión que se tiene que tomar una decisión o se les quiere someter, por sus correspondientes líderes, un tema sobre el que quieran tener el refrendo de las masas (o también de lo que no son masas, sino grupos especialmente adictos a los dirigentes en cuestión). El sistema no deja de ser una manipulación más de los votantes a los que se les plantea un pregunta, lo suficientemente sofisticada, estudiada, confeccionada y planteada de forma que la respuesta que se pretende obtener quede suficientemente encaminada, dirigida y encauzada para que la mayoría de los votantes se vean obligados a aceptarla. Pero ¿quién se puede resistir a considerar el “summum” de la democracia a una consulta a las bases, aunque no sean muchas, estén adoctrinadas y, en su mayoría, salgan beneficiadas de pertenecer al gobierno, a las instituciones o a la mamandurria que les permite sacar tajada de su relación con los encargados de formular la pregunta?
Ahora mismo hemos tenido ejemplos repetidos en tres partidos, dos de izquierdas y uno de independentistas que han acudido al sistema de consultar a las bases como método , primero, de esquivar en parte su responsabilidad en cuestiones que, sin duda alguna, pueden acarrearles problemas el ponerlas en marcha; segundo, haciendo ver que el resultado, cualquiera que fuere, sin garantía alguna de que no haya sido manipulado, ya que todo se lleva y se organiza en la misma estructura de cada partido y los que deben controlar la limpieza y credulidad de los resultados son los mismos que, seguramente, han participado en la organización del evento y, tercero, lo que demuestra la adopción del método asambleario no es más que, las elecciones por las que han sido designados sus dirigentes, no sirven para crear estructuras directivas fuertes y representativas, capaces de afrontar la toma de decisiones con prontitud sin necesidad de recurrir a los siempre largos, costosos, poco fiables y, en muchas ocasiones, faltos de la suficiente calidad, conocimientos sobre la materia y el inevitable subjetivismo y pasión por los que se rigen los ciudadanos de a pie fácilmente impresionables por lo que se dice desde las cúpulas de sus partidos. Pueden parecer útiles pero, generalmente, no ayudan en nada en cuanto a la conveniencia de tener en cuenta, en la práctica, los resultados de semejantes encuestas.
PSOE, ERC y Podemos han seguido el procedimiento asambleario para cubrir sus respectivas espaldas, me refiero a la de sus dirigentes, al mismo tiempo que han querido salvarse de las críticas de aquellos de sus propias organizaciones que, posiblemente, no hubieran estado de acuerdo con el método que se ha querido respaldar con la pregunta. Gobierno progresista y democracia son palabras que se usan hasta desgastarlas, para intentar justificar aquello que, en realidad, encubre una intención que nada tiene de progresista ni de democrática y que sólo está destinado a cubrir, con una apariencia de máximo consenso con la militancia, lo que, los que intentan aplicar la propuesta o aquellos que, por el contrario, lo que pretenden es tener una excusa para rechazarla, dispongan de una coartada para poder hacerlo; y dispongan del aval de sus gentes que, si no todos, como ha sucedido con el 40% de los socialistas con derecho a voto que han votado que no; sí con el 92% de los pocos que fueron a votar; porque, señores, una cifra del 92% de una cifra por pequeña que sea es mucho más que un 15%, por ejemplo, de una totalidad de personas que, por unas circunstancias u otras decidieron no ir a votar.
¿Recuerdan ustedes el caso de la votación o consulta que, el señor Pablo Iglesias, líder comunista radical, sometió a la consideración de las bases de su partido; en un intento de justificar la inversión millonaria que, él y su mujer, hicieron en un gran casoplón y dependencias añadidas, edificados en la exclusiva zona residencial de Galapagar, en Madrid?
¿Puede alguien entender que quienes pretenden que los empresarios que, al fin y al cabo han tenido que arriesgar sus bienes, trabajar sus negocios y crear empleos para conseguir sacar un beneficio de sus inversiones, deban ser acogotados a base de impuestos mientras él, su esposa y el resto de los paniaguados que forman la directiva de Podemos, no sólo se ganan muy bien la vida, sin dar palo al agua, sino que, no nos han explicado bien como lo han conseguido hacer, en lugar de repartir sus bienes entre los más necesitados, se dedican a vivir a todo tren en enormes mansiones edificadas en aquellos lugares a los que acuden a vivir los ricos a los que, presuntamente, odian.
Pero, lo que queremos que haga nuestro presidente en funciones (aunque por la actividad que desarrolla no parece que lo esté) son dos cosas que, seguramente, debido al trabajo de buscar apoyos para su investidura, no ha tenido tiempo para hacer. La primera, señor Sánchez, es urgente que nos la aclare a los españoles, que seguimos con la mosca detrás de la oreja, pensando en que usted ha engañado y ha intervenido para que la sentencia de los ERE de Andalucía ( hace más de un año que el juicio quedó listo para sentencia) no se publicara antes de la celebración de las pasadas elecciones del 10 de noviembre, simplemente porque era evidente que, a muchos de los que acabaron votando a su partido, el PSOE, seguramente les hubiera hecho no votarle o cambiar el sentido de su voto hacia otra opción que les mereciera más confianza. El tufo de esta jugada no será fácil que deje de perseguirle durante toda la legislatura, suponiendo que llegue a presidirla. La segunda y no menos importante cuestión, trata de sus horas de sueño y las de vigilia porque, usted, señor Pedro Sánchez, en público y en perfecto castellano nos dijo a los españoles que le causaban pesadillas, por las noches, el simple pensamiento de tener a un ministro de Podemos en su futuro gobierno.
Y no va a ser un solo ministro, sino tres los que va usted a introducir en su ejecutiva  pertenecientes al verdadero vencedor de toda esta complicada maniobra en la que PSOE, ERC y los señores de Podemos se han embarcado. Ya no le quita el sueño el tener soplando en su cogote al señor Pablo Iglesias, alguien con el que, seguramente, nadie más que usted y sus satélites quisieran tener como compañero de la travesía que están dispuestos a emprender, a lo largo de toda una legislatura; ya no le importa  tener como aliados a los de BILDU, aunque, en realidad, ya no es algo nuevo para usted, porque ya lo ha hecho en municipios del país vasco; ya no le importa ser el mayor embustero del reino diciendo hoy una cosa y desdiciéndose al día siguiente, sin que la cara se le cayese de vergüenza y ya no le importa hablar de tú a tú con el señor Torra, de “gobierno” a “gobierno”, como si tratándose de un presidente del Gobierno de España en funciones no le constituyese una humillación el ponerse a la misma altura de un revolucionario que no ha tenido inconveniente en enfrentarse a la nación, incumplir la Constitución, pedir la renuncia del Rey  y, por si fuera poco, demandar la amnistía para todos los que se enfrentaron al Estado español, rebelándose contra la unidad de España exigiendo que se les concediera la independencia.
Y, de nuevo, se vuelve a poner sobre el tapete la necesidad del famoso “coloquio”, algo que se ha constituido en una “matter of great importance” para nuestro Gobierno, que no parece darse cuenta del papelito que le están obligando a hacer esta serie de sujetos independentistas a los que, en lugar de aplicarles la ley con todas sus consecuencias, se los trata a cuerpo de rey como si, en realidad, fueran algo más que una minoría a la que ya llevamos años tolerando que se suban a las barbas de los españoles. Pero ¿cómo es posible que, ni siquiera se tome en cuenta, se les permita proponerlo, se les permita que se humille al país y se pongan todos los medios para evitar que los españoles, que no estamos de acuerdo con el troceo de España, podamos pedir que, de una vez para todas, se aplique el código penal a todos estos separatistas de la CDR, o de cualquier otra facción de insurrectos que pretenden convertir Cataluña en un país inhabitable, impidiendo la libre circulación por las calles, cortando las carreteras o impidiendo que, por la frontera con nuestra vecina Francia, puedan circular, sin impedimentos, tanto camiones como vehículos particulares, permitiendo que una banda de incontrolados se haga con el poder en aquella parte de España. Ahora, al parecer, se trata de poner en solfa aquella extraña y misteriosa frase que le dirigió Junqueras a Sánchez, mientras se daban la mano  a la salida del Congreso: “tenemos que hablar” y la respuesta escueta pero, indudablemente, esperanzadora para el soberanista catalán: “No te preocupes”. ¿No te preocupes?, pero de qué. ¿Le quería hablar de su excarcelación mediante un indulto o de una amnistía, como la que piden Aragonés y sus compinches? O ya estaban pensando en lo que ahora se está a punto de llevar a cabo: una negociación entre “dos gobiernos” sin condiciones previas ni temas tabúes, de modo que se pueda tratar de todo sin límites constitucionales ni leyes penales que pudieran entorpecerlo. ¡Traición, colaboración para delinquir, excederse en las atribuciones de las que dispone un presidente o, simplemente, usurpar las funciones que les están atribuidas al poder Judicial y al Legislativo, atribuyéndose la facultad de cambiar de sentido las disposiciones constitucionales sin que, previamente, se hayan llevado a cabo los trámites exigidos por la propia Constitución, para poder hacerlo.
O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la sensación de que estamos llegando a un momento, una situación extraordinaria, en la que España puede hacer concesiones que no están previstas en nuestra Carta Magna y que, en consecuencia, ya no cabe tratar este tema desde el punto de vista político, sino que estamos entrando en otra etapa que ya supera lo que podrían entenderse como capacidades del Gobierno, para entrar en una fase en la que, el mismo ser de la nación española, su sistema de gobierno, la propia Jefatura del Estado y todas las instituciones del país están en peligro de ser usurpadas por aquellos terroristas que parece que ya se ha convertido en algo usual en las principales capitales y ciudades españolas: la ocupación de calles, carreteras, estaciones de ferrocarril y aeropuertos o zonas portuarias por sujetos que no dudan en hacer caso omiso a los que piden paz y acatamiento de las leyes; tomando por su cuenta aquellas iniciativas que atentan contra el orden ciudadano, las libertades individuales y la tranquilidad ciudadana, intentando establecer el terror callejero y ocupación de zonas de la ciudad, sin importarles el trastorno que esta actitudes causan al resto de ciudadanos y al concepto de orden que debe respetarse en cualquier país civilizado. Y es que, señores, como dice el Ecclesiastes: “el número de tontos es infinito”