20 muertos en un atentado suicida en Pakistán
Redacción Madrid. 20 de febrero. Al menos 20 personas murieron y más de 50 resultaron heridas hoy en la ciudad de Dera Ismail Jan como consecuencia de la explosión de una bomba al paso del cortejo fúnebre por el musulmán chií Sher Zaman, quien murió ayer en un tiroteo en esta misma localidad del noroeste de Pakistán, según nuevos datos de la Policía.
La Policía informó de que ha encontrado restos del cadáver del supuesto autor del atentado. "Fue un atentado suicida. Hemos encontrado las piernas del presunto autor", informó el superintendente adjunto, Sanaullah. "Tenemos 20 muertos en el hospital y algunos de los heridos están en estado crítico", declaró otro responsable policial, Deen Mohammad, desde el principal hospital de la ciudad. Más de 50 personas están siendo tratadas de sus heridas, añadió.
"La explosión se produjo al paso del cortejo fúnebre por un musulmán chií asesinado el día anterior", declaró el principal administrador de la zona, Syed Mohsin Shah. Dera Ismail Jan (170 kilómetros al suroeste de la capital, Islamabad) se encuentra en la ribera occidental del río Indo, cerca de la región tribal de Waziristán Sur, donde los talibán y Al Qaeda cuentan con importantes apoyos.
Poco después del atentado se oyeron disparos y se produjeron escenas de indignación, con incendios de vehículos y saqueos de comercios. "Los tiroteos han parado, pero la situación en la ciudad es muy tensa y todos los comercios han cerrado", explicó Sanaullah. Las autoridades han impuesto el toque de queda.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


