535 personas duermen en las calles de Madrid
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Redacción Madrid. 9 de abril.
Un total de 535 personas sin hogar duermen en las calles de Madrid, según el último recuento nocturno del Ayuntamiento de Madrid, que se realizó el pasado 3 de marzo, y que muestra que la cifra de "sin techo" ha disminuido en la ciudad respecto a 2008, cuando se contabilizaron 651 personas.Los primeros datos de este último recuento nocturno indican que el 76% de las 535 personas que duermen en las calles de la capital son varones y de procedencia extranjera.
En el recuento participaron más de 630 voluntarios, y sus datos servirán no sólo para tener un dato cuantitativo de los “sin techo” en Madrid, sino, además, contar con una aproximación cualitativa sobre las personas que pasan las noches en las calles de la capital. Datos que se complementa con la que aporta la Red Municipal de Atención a Personas Sin Hogar.
Esta iniciativa forma parte de un estudio e investigación que se está realizando fruto de un convenio entre el Ayuntamiento y la Fundación Universitaria Complutense.
Los voluntarios que hicieron el recuento pertenecen a 14 entidades y a profesionales de los centros de acogida y atención social a personas sin hogar. Se distribuyeron en más de 120 equipos, formados por 3 ó 4 personas, que recorrieron los 21 distritos. Además, se visitaron diferentes puntos donde pernoctan estas personas, como las urgencias hospitalarias.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


