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la universidad privada cumple tres cuartos de siglo al servicio de la educación de calidad

75 años del CEU

Marcelino Oreja

Manuel Bru. 23 de febrero.

La fundación San Pablo – CEU celebra hoy 75 años de vida al servicio de la educación, que es el servicio a corto, medio y largo plazo más importante que se puede hacer a la iglesia y a la sociedad españolas. El Padre Ángel Ayala, y el Siervo de Dios Cardenal Herrera Oria, porque tuvieron una fe verdaderamente evangélica, es decir, capaz de mover montañas, iniciaron esta obra educativa que hoy cuenta entre otros centros con tres universidades, de entre las más prestigiosas del mundo, a partir de un pequeño grupo de jóvenes entusiastas, convencidos de que la sociedad española de entonces –no digamos la de hoy- necesitaba laicos que fueran santos, sabios y líderes en la vida pública española, tanto en el mundo educativo, como en el político, el científico, el empresarial y el periodístico. Y para formar esta comunidad de hombres libres de ideologías perniciosas y de intereses espurios, apostaron, para hacer las cosas bien y para esperar frutos duraderos, por la educación en todos sus niveles.
75 años después la Iglesia y la sociedad españolas agradecen hoy al CEU la incalculable labor a favor del verdadero progreso y de la verdadera libertad de los españoles, en la personas del Presidente de la CEE, el Cardenal Rouco Varela, y de los Príncipes de Asturias. La lección magistral de un hombre que representa el sueño de los propagandistas, como es Marcelino Oreja, es a su vez la llamada a volver, no ya sólo al cada día más requerido “espíritu de la transición”, sino a algo mucho más importante, que engloba a éste, y que es el arte de la caridad social. Un arte que no sólo no se limita a la asistencia a los menesterosos, sino que procura reducirla al máximo, porque lo que propone, prepara y actúa es una transformación cristiana de la sociedad para que ésta sea siempre más un espacio de libertad, de justicia, y de convivencia pacífica. Felicidades, CEU, por estos 75 años. Como alumno primero, y como profesor después de esta gran familia, sólo puedo decir lo que el Cardenal Amigo decía de la COPE, que el CEU es una bendición de Dios, y que si no existiese, habría que inventarlo.

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