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los diplomáticos de la unión europea abandonan la conferencia de naciones unidas contra el racismo, en señal de protesta

Ahmadineyad acusa a Israel de ser un Gobierno "racista e ilegítimo"

Redacción Madrid. 20 de abril.

"Israel es un gobierno racista que ocupa los territorios palestinos" dijo el presidente de Irán en la conferencia de la ONU contra el racismo, provocando la salida del foro de varios diplomáticos occidentales, entre ellos todos los de la UE (el español incluido).

La controversia provocada por Irán ha acaparado toda la atención de la conferencia que ha sido boicoteado por Estados Unidos, Israel, Australia, Alemania, Italia, Canadá y Nueva Zelanda.

En su discurso, el líder de Irán -unico mandatario que participa en el evento- atacó a Israel. Ahmadinejad acusó a los israelíes de usar el holocausto y la persecución de los judíos para establecer un "gobierno racista" en territorios "ocupados palestinos".

Ante estas palabras, varios delegados de países occidentales abandonaron el recinto por la puerta principal, pasando frente al presidente de Irán cuando aún presentaba su discurso.

Previamente, a los pocos minutos de que había tomado la palabra, algunos manifestantes que vestían pelucas de colores interrumpieron el discurso de Ahmadinejad gritándole "racista", pero fueron sacados del recinto por elementos de seguridad.

Otros delegados aplaudieron con entusiasmo las palabras del líder iraní.

La salida de los diplomáticos representa un desastre de relaciones públicas para Naciones Unidas que esperaba mostrar a la conferencia como un ejemplo de unidad para combatir la injusticia en el mundo.

Los países que decidieron no asistir de antemano lo hicieron por la insistencia de naciones árabes en catalogar el sionismo como racista y por temor a que el foro se utilizara como plataforma para lanzar críticas contra Israel.

Los que sí optaron por acudir a la cita -como Francia- habían advertido que abandonarían la reunión si el mandatario iraní criticaba a Israel, lo que finalmente sucedió.

El embajador español ante la ONU, Javier Garrigues, dijo que siguió la consigna de la presidencia checa de la Unión, "que era que en el momento que escuchásemos comentarios no aceptables para Europa abandonaríamos la sala", aunque recordó que eso no implica que se vayan de la conferencia. Según explicó, España permanecerá "a menos que se produjera un hecho realmente grave".

En la sesión de apertura el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró que estaba "profundamente decepcionado" por el boicot. "Hay momentos en los asuntos de la humanidad en los que hay que mantenerse firmes en los principios fundamentales que nos unen", aseguró. "Hay momentos en los que hay que reafirmar nuestra fe en los derechos humanos y la dignidad", agrego tras insistir en que hay que ser tolerantes frente a la diversidad y "ver más allá del pasado que nos divide hacia un futuro que nos une".

La organización no gubernamental defensora de los derechos humanos, Human Rights Watch, aseguró que las naciones ausentes están dando la espalda a los esfuerzos mundiales para ayudar a las víctimas del racismo.

Este domingo el Papa Benedicto XVI expresó su apoyo al encuentro afirmando que representa una oportunidad para combatir la discriminación y la intolerancia.

La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, aseguró que estaba "consternada y decepcionada" ante la decisión de algunos países de boicotear el encuentro.

El propósito de la conferencia es revisar los avances en la lucha contra el racismo desde el primer foro sobre el tema que se realizó hace ocho años en Sudáfrica.

En aquella ocasión, Estados Unidos e Israel abandonaron la reunión cuando algunos países árabes intentaron que se etiquetara al sionismo como racismo.

El borrador de la declaración final, que ha causado un fuerte debate, bajó de tono al suprimir las referencias a Israel y el Medio Oriente. Sin embargo, a petición de las naciones árabes, todavía contiene una cláusula acerca de la incitación al odio religioso, que muchos países occidentales ven como un freno a la libertad de expresión.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, justificó la decisión de boicotear la conferencia al asegurar que el borrador de la declaración contenía lenguaje antiisraelí que era poco productivo.

 

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