Ahtisaari reclama a Obama que resuelva el conflicto en Medio Oriente
Redacción Madrid. 10 de diciembre.
El premio Nobel de la Paz 2008, Martti Ahtisaari, responsable de la actual situación en Kosovo, pidió hoy al presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, en la ceremonia de entrega del galardón que dé prioridad a buscar la paz en Oriente Próximo durante su primer año de mandato.
Ahtisaari, ex presidente finlandés y conocido por su mediación a favor de los musulmanes en el conflicto de Kosovo, señaló que "la paz es una cuestión de voluntad" y que "todos los conflictos pueden ser resueltos", por lo que "no hay excusas para permitir que se conviertan en eternos".
"Espero que el nuevo presidente de Estados Unidos, que jurará el mes que viene, dé alta prioridad al conflicto de Oriente Próximo durante su primer año de mandato", manifestó Ahtisaari en la ceremonia de entrega de los premios Nobel en Oslo (Noruega).
El diplomático finlandés también señaló que los socios de Estados Unidos en el Cuarteto de Madrid --Rusia, la UE y Naciones Unidas-- deben también comprometerse "para encontrar una solución a la crisis que se extiende desde Israel y Palestina hasta Irak e Irán". "Si queremos alcanzar resultados duraderos, debemos mirar a toda la región", afirmó Ahtisaari, de 71 años.
Para el ex presidente de Finlandia, "las tensiones y las guerras en la región se han prolongado durante tanto tiempo que muchos han llegado a creer que el nudo en Oriente Próximo nunca se deshará". "Yo no comparto este pensamiento", subrayó.
"Todas las crisis, incluida la de Oriente Próximo, pueden ser resueltas", señaló Ahtisaari después de recibir el premio Nobel de la paz, que incluye un diploma, una medalla y diez millones de coronas suecas (1,23 millones de euros), mientras era aplaudido por los más de 1.000 invitados a la ceremonia presidida por el rey Harald y la reina Sonia de Noruega.
El premio Nobel de la paz, a diferencia del resto de premios Nobel, no se entrega en Suecia sino en Noruega, y tiene entre los premiados a Al Gore o Yasser Arafat.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
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