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fueron unas elecciones departamentales, el equivalente a nuestras provincias

Análisis de las elecciones francesas departamentales sin filtro

José Luis Orella. Debido a la necesidad de expandir la opinión del primer ministro francés Valls, sobre las elecciones galas, en los medios de comunicación, se necesita analizar las cosas, porque sus declaraciones fueron como miembro del PSF y no, como primer ministro. En primer lugar, fueron unas elecciones departamentales, el equivalente a nuestras provincias, por lo que ni siquiera los grandes partidos consiguen cubrir la geografía total, y deben hacer listas locales propias con personalidades fuertes para tener opción a representación. La importancia de estas elecciones es doble, por un lado, las competencias de los departamentos son de asistencia social a los franceses más desamparados, como el mundo rural o el de la tercera edad. Por otro lado, para las organizaciones políticas, le ayuda a crear organización y retener el voto que han obtenido en otras elecciones. En el caso del FN, las elecciones municipales, cantonales, departamentales y generales, por su escasa estructura y la ley electoral, suelen tener unos bajos resultados que contrastan con las europeas. En esta ocasión, el FN tenía su interés en retener su apoyo social y entrar en nuevos nichos de votos, hasta entonces alejados de su discurso político.

En el plano de resultados, Francia ha quedado en tres bloques, el del centroderecha de Nicolas Sarkozy, que consiguió la victoria con un paraguas de varias listas:

MDM  (centrista)          53 05 votos             0,27 %;
UC (Lista de UDI con MDM) 58 826          0,29 %
UDI (Lista de centro) 249 654         1,25 %
UMP (Lista de Sarkozy) 1 296 768         6,50 %
UD (Lista de UMP con UDI) 4 229 679      21,20 %

Derechas euroescépticas: gaullismo independiente, monárquicos, escindidos de la UMP
DLF     78 928     0,40 %
DVD     1 297 838     6,50 %

El bloque de la izquierda es también muy plural, porque incluye desde socialdemócratas a ecologistas, comunistas, populistas de izquierda y extrema izquierda disidente:

Ex.Izq.  14 367     0,07 %
Frente Izq. 962 064    4,82 %
P. Izq.               10 972     0,05 %
PCF              259 714     1,30 %
PSF           2 624 049     13,15 %
U. de Izq. 1 660 906     8,32 %
Radicales de Izq. 62 372      0,31 %
Verdes de Izq. 1 288 766 6,46 %
Verdes      408 410     2,05%
Otros verdes   250 770 1,26 %

Con respecto al tercer bloque que  nuclea Marine Le Pen:
FN     5 131 650     25,72 %
Liga Sur 13 382           0,07 %

Con los resultados bajo lupa, parece que los partidos políticos franceses disponen de bastantes problemas a la hora de unificar voluntades locales y deben conceder pactos para tener una amplia base social que les permita luchar en la batalla definitiva, las presidenciales de 2017. De momento, las consecuencias por bloques han sido: para el centroderecha, que un Sarkozy cada vez más derechizado, intenta obtener una nueva oportunidad, pero concediendo alianzas a un mundo diverso y sin controlar. Por parte de la izquierda, la carencia de liderazgo es absoluta, hundidos en la corrupción. Valls intenta liderar un frente unido, en el cual aglutinaría a ecologistas, comunistas y desengañados del podemos francés, un frente de izquierdas que naufraga fuera de París. En cuanto al FN de Marine Le Pen, ha conseguido movilizar su voto de nuevo, movilizando nuevos candidatos, como el congoleño Mungo Shematsi, que había sido militante socialista. Pero los medios de comunicación nos siguen analizando un FN que corresponde a la década de los ochenta, y que poco tiene que ver con el de treinta años después.
 

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