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Diario YA


 

NO ES ARTE TODO LO QUE RELUCE

Arte y chopped: No se roba arte vestido de traje

NO SE ENGAÑE. EL LADRON DE ARTE NI ES TAN “COOL” NI LLEVA GUANTES BLANCOS
Jorge Llopis Planas. Presidente de CEPTAPA. Como les decía hace unos días, Hollywood ha hecho mucho daño en esto de considerar el robo de arte como una de las “Bellas Artes” del crimen. Al final el respetable empatiza con el que roba. Incluso se le califica de Ladrón de Guante Blanco.

Es muy curioso, Les aseguro  que desde que estoy en esto del arte, cada vez que digo “robo” y sobretodo ante una audiencia femenina, la primera reacción que percibo que es como hablar de un chulazo de estos en un instituto, sino que hasta se ponen ojos ensoñadores. Es así. El asunto este del robo de arte despierta un interés casi sexual. Si yo fuera de otra manera ya  hubiera sacado réditos del asunto. En algunos casos me presentan como Investigador, Detective del arte. Pero no, no es lo mismo.

Lejos de apologías sexistas, en nuestro subconsciente colectivo, el ladrón de arte es un tipo guapo, bien plantao, aventurero y un verdadero atleta. Un hombre de acción. Además de inteligente, listo, divertido y hasta capaz de actos de generosidad inimaginables. En resumen el prototipo de “Hombre” que se propone en encuestas y secciones de revistas y suplementos femeninos y bajo titulares tan sexistas como “¿Cómo es tu hombre ideal?” sobretodo después del fiasco veraniego, donde todos somos lo que somos. El ladrón de arte despierta entre ellas secretas fantasías y envidia y menosprecio entre ellos. En rasgos generales y repito como experimento sociológico no sexista.

Obviamente a medida que explicas la realidad, la decepción es similar a cuando al final aclaras que el chulazo es la reinona en la carroza del Gay Parade del año pasado y hasta el rechazo cuando explicas que el mismo guaperas, tiene el dispositivo de tiro descalibrado y no distingue entre adolescentes y mujeres adultas.

Algunos escriben libros, otros desaparecen en el Caribe o las islas de Extremo Oriente. Les aseguro que estos se cuentan con los dedos de una mano, aunque son igual de criminales, peligrosos y facinerosos como los que al final son detenidos. Todos tienen la misma mirada torva, la misma expresión “chunga”, en algunos casos con la actitud chulesca del chorizo de barriada y en otros son medrosos, acobardados y miserables… ¡Y son feos, mindundis y llevan camisetas de clubs de carretera ! . En este sentido los medios y los cuerpos de seguridad deberían ser más razonables y publicar la foto del individuo. La foto de la ficha policial y si es posible la del momento en la que se le detiene. Ni Pierce Borsman, ni Clooney ni Michael Caine. Las pintas son de cacos, maleantes y robagallinas.

-    Nada cool, nada trendy, nada chic. Unos manguis patibularios - Apunta Alfred, mi conejo y no le falta razón. Un día les contaré como Alfred ha llegado a ser mi analista de la condición humana.

Pero no se olviden NUNCA que en el 90% de los casos, los robos los llevan a cabo personal de la casa. Por tanto la imagen preconcebida se va al garete cuando sabemos que al final los chorizos son electricistas y personal de mantenimiento (olvídense de Full Monty, me refiero a los de bocata de panceta y carajillo mañanero), funcionarios frustrados, archiveros cetrinos o cargos puestos allí porque no sirven ni para diputados o concejales. Y esto en el caso de instituciones y museos. Todos con llave y confianza. Todos sabiendo perfectamente que hay en los fondos no destinados al público. Son personajes anónimos y anodinos, como el que ha robado recientemente en el museo del Hermitage unas cartas y grabados (en los últimos 5 años han desapercibo 250.000 documentos (y digo 250.000)  similares del mismo lugar).

-    Estos rusos están locos… – Me dice Alfred
-    Alfred, deja de leer Asterix ¿Acaso no recuerdas los resultados de tu última fiesta familiar con las primas de Alicante?

No les crean tan listos, ni por supuesto que funcionan de forma autónoma. Siempre hay alguien detrás. Alguien que conoce o se entera de lo que hay dentro o puede haber y que tiene la capacidad de seducción (económica o sexual) como para tentarles y conseguir que quebranten su lealtad.

Por supuesto olvídense del coleccionista codicioso y disparatado que quiere tal o cual pieza al precio que sea. Eso era antes, cuando no existía ni Internet ni fax. Ahora a ningún imbécil se le ocurriría tener piezas fácilmente reconocibles. Fíjense que las obras de arte robadas en museos e instituciones finalmente aparecen. Una pieza de estas características “quema” en las manos. Unas veces la presión policial y mediática es tan fuerte que el caco que la conserva se asusta. Otras no se ponen de acuerdo y al final se traicionan a sí mismos. Otras se intercambian “cromos” (te la devuelvo, si te olvidas de lo de la coca o te digo quien era el de la coca). Ya ven, todo muy cutre, todo muy turbio.

La cuestión es saber quien ese “Alguien”. Alfred me ha apuntado desde su cajoncito de serrín, que incluso en el sector de los seguros pueden estar los mejores informantes. Los que conocen realmente el valor de las piezas que se declaran en pólizas y sobretodo el nivel de protección de las mismas. Tiene su lógica – “Tu como siempre haciendo amigos”…- apunta aquí el de las orejas largas.

El verdadero negocio está robar piezas aseguradas y por tanto en la devolución a la compañía aseguradora y cobrar una “recompensa” por su restitución, ya que a la compañía le compensa más que pagar la prima completa. Esto no es ningún misterio. En otros países hay “rastreadores” de obra robada. Antiguos policías de las brigadas especializadas en arte que conocen perfectamente los procedimientos y a sus protagonistas y por supuesto, contratados por las aseguradoras. Así que ya saben, tasen y aseguren sus obras de arte. Es muy probable que tarde o temprano vuelvan a casa.

Por lo cual ya tienen 3 elementos: El que informa y que normalmente organiza y el que la coloca - vende o negocia con la aseguradora. Todo muy multidisciplinar, todo muy moderno. Pero a mi me dirán lo que quieran, pero sigue sonándome cutre- salchichero y desde luego nada glamouroso.

Jorge Llopis Planas
Presidente de CEPTAPA (Consejo Español de Peritos Tasadores de Arte y Patrimonio Artístico)
Perito Tasador en Arte y Antigüedades
Connoisseur d’Art
http://www.arstasante.com

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