Bibiana Aído elogia a Jesús Neira como "ejemplo" para todos
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Redacción Madrid. 25 de noviembre.
La ministra de igualdad, Bibiana Aído, elogió hoy al profesor Jesús Neira como "ejemplo" para "toda la sociedad" y a su esposa, Isabel Cepeda, por atravesar su "drama" con "elegancia", así como tener una posición "clara" sobre la actuación de su marido.
En una entrevista en RNE, recogidas por Europa Press, Aído anunció en el Día Internacional contra la Violencia de Género que en 2011 "el 90 por ciento" de los profesionales que asiste a mujeres maltratadas, entre los que citó a los sanitarios, jueves, abogados y fuerzas de seguridad del estado, habrán recibido "formación específica" sobre la violencia de género.
Además, añadió que la colaboración de todas las administraciones y en especial la implicación de los hombres es "imprescindible" para erradicar esta violencia, a la que calificó como "la manifestación más brutal de la desigualdad" entre ambos géneros.
"El silencio y mirar hacia otro lado nos hace cómplices, quienes sepan que la mujer maltratada no se tropezó con el mueble tienen que ser capaces de denunciarlo, y ellas llamar al 016", reivindicó.
Con el fin de tranquilizar y acompañar a quienes sufren la violencia de género, la ministra recordó que el teléfono de asistencia gratuita para la mujer maltratada --016-- no deja rastro de la llamada y quiso reiterar su apoyo. "Estamos con ellas, no estamos con él", subrayó.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


