Caamaño promete el cargo
Redacción Madrid. 24 de febrero. El nuevo ministro de Justicia, Francisco Caamaño, prometió hoy "cumplir fielmente" su cargo ante el Rey en un acto en el Palacio de la Zarzuela, un día después de ser designado por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para sustituir a Mariano Fernández Bermejo, que ayer anunció públicamente su dimisión.
El acto, celebrado a las 10.30 horas, tuvo lugar sin la presencia, como marca la ley, del hasta ahora titular de la cartera. Caamaño prometió su cargo con la mano derecha apoyada en una mesa en la que podían verse un crucifijo, una Biblia y un ejemplar de la Constitución.
El anuncio de que Caamaño sustituiría a Bermejo al frente de Justicia se conoció pocos minutos después de que el hasta entonces ministro anunciara en una rueda de prensa su salida del Gobierno, porque, explicó, en los últimos días se le ha estado "utilizando, en contra del proyecto" de su partido por su participación en una cacería junto al juez Baltasar Garzón.
Nacido en 1963 en la villa coruñesa de Cee, Caamaño se licenció en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela y desde entonces, su trayectoria profesional ha estado vinculada al Derecho Constitucional, materia de la que fue profesor titular en la citada Universidad.
En 1993 fue designado letrado del Tribunal Constitucional y en 2002 obtuvo la plaza de catedrático en la Universidad de Valencia. Ha sido también director de la Fundación Democracia y Gobierno local y codirector de la Revista Cuadernos de Derecho Local.
Hombre de confianza de María Teresa Fernández de la Vega, desde 2004 es secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y llevó buena parte del peso de la negociación del Estatuto catalán cuando este fue remitido en 2005 a las Cortes para su tramitación.
Con la incorporación de Caamaño a los Consejos de Ministros, el peso de Galicia se eleva en el Gobierno central, donde ya se sientan los responsables del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Marino y Rural, Elena Espinosa; y el de Cultura, César Antonio Molina; a la que se podría sumar la de Administraciones Públicas, Elena Salgado, que es originaria de Ourense.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


