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Diario YA


 

Preocupación e indignación por la unidad de España… estoy seguro que usted suscribe eso y lo habrá jurado besando la bandera

Carta del Coronel Alamán al Ministro de Defensa

Francisco Alamán Castro.  A la atención del ministro de Defensa, don Pedro Morenés: “El Ministerio de Defensa no tomará medidas contra Francisco Alamán Castro por sus palabras contra los independentistas catalanes porque el autor de las amenazas ya no está vinculado al Ejército, de manera que sus “opiniones” resultan “irrelevantes”, han informado a Europa Press fuentes del Departamento que dirige Pedro Morenés”. Tiene toda la razón del mundo el señor ministro, no suele pasar. De todas maneras, si fuese tan amable, que amigos comunes me dicen que lo es, le agradecería que me explicase cuál sería mi arresto si estuviera en activo y el motivo sobre todo.

 
Sería mi primer arresto. El escrito lo enmarcaría, lo colocaría debajo de mi enmarcada “Célula de Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo”, concedida a la Constancia Militar, firmada por Franco.
 
Estas cosas hay que celebrarlas, ya sabe, o ¿no? Lo que nos gustan a los militares. Perdone la pregunta pero, después del horario que se publicó hace algún tiempo, da la impresión que nos conoce poco. Desgranemos mi queja en Alerta Digital.
 
Digo: -Preocupación e indignación… por la unidad de España… juramento realizado para mantenerla siempre unida. Yo estoy seguro que usted suscribe eso y, por su edad, lo habrá jurado besando la bandera. ¿O no lo suscribe? En ese caso debería decírnoslo a los demás españoles, sería lo honrado. Esta pregunta va naturalmente dirigida también para su cúpula militar actual.
 
-Los 1.500 (mil quinientos) años de historia de España no me lo negará.
 
-Lo del león dormido es una metáfora que suscribo.
 
-Lo “Por encima de mi cadáver” es otra metáfora acertada. Si necesita mi cadáver para este asunto, aquí me tiene a sus órdenes señor ministro.
 
-Lo de decir que “los catalanes han sido siempre nacionalistas es una soberana mentira”. No lo digo yo señor ministro, solo lo copio:
 
“El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia”. Miguel de Unamuno.
 
Antoni Rovira i Virgili, de izquierda, Esquerra Republicana, presidente del Parlamento de Cataluña en el exilio. En Resum d’història del catalanisme, 1936, describió la escasa aceptación que el movimiento catalanista tenía entre la población a finales del siglo XIX:
 
“Había unos cuantos catalanistas en Barcelona y algunos otros escampados por las comarcas. Se los podía contar. Muchas villas tenían un solo catalanista; otras, ninguno”.
 
Francesc Cambó i Batlle, de derecha, fundador de la Lliga primer partido nacionalista: “En su conjunto, el catalanismo político era una cosa misérrima cuando, en la primavera de 1893, inicié en él mi actuación y consagré por completo mi vida. Organizamos excursiones por los pueblos del Penedès y del Vallès donde había algún catalanista aislado a quien dirigirnos para pedirle que encontrasen un balcón o unas mesas en la plaza mayor desde donde hacer nuestros discursos. Recuerdo que, al llegar, generalmente la plaza estaba vacía y sólo por las esquinas se veían asomar algunas cabezas. Exceptuando a la juventud, no creo que hiciéramos grandes conquistas: los payeses que nos escuchaban no llegaban a tomarnos en serio. Aquél era un tiempo —cuando inicié mi actuación política— en el que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa. Puede decirse que todos los catalanistas se conocían entre sí. La gran mayoría de los catalanistas estaban encantados de vivir en cenáculo, de ser una minoría que se consideraba depositaria de la verdad y del patriotismo. Los catalanistas eran muy pocos.
 
 
El coronel Alamán ilustra al ministro con un mapa de España datado en 1626, original del cartógrafo e historiador británico John Speed.
 
Cuatro gatos. En cada comarca había aproximadamente un catalanista: era generalmente un hombre distinguido que tenía fama de chalado”. Josep Pla, Biografía de Francesc Cambó, 1930. No fue hasta comienzos del siglo XX cuando el catalanismo separatista empezó a dar la lata.
 
-Lo de los catalanes voluntarios que hicieron la guerra en el bando nacional fueron muy superiores en número a los que defendieron la República. Sepuede comprobar fácil en la biblioteca de su ministerio, si alguno de los aspirantes a JEME no los ha quemado, están los exactos libros de general Salas Larrazábal: Historia del Ejército Popular de la República; Los datos exactos de la guerra civil; Pérdidas de la guerra, en los tres lo cita.
 
Lo de las “visitas de Franco a Cataluña eran las más clamorosa y multitudinarias”, yo las vi, dos veces estuve desfilando de cadete, nos aplaudía a rabiar y no sabe cómo ligábamos. Cierto que entonces, con bota alta y algunos años menos, éramos más guapos.
 
-”La Constitución deja muy claro cuál deberá ser el papel del Ejército ante una situación como la que pretenden los separatistas catalanes”. Por si no lo tiene la copio: “Artículo 2. La Constituciónse fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisiblede todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
 
Artículo 8. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armaday el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.Y le recuerdo. Artículo 1,2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. Español, no catalán ni de Gijón.
 
-Lo del Ayuntamiento de San Pere de Torelló, lo dicho, si delinque, la pareja de la Guardia Civila a por el alcalde, al cuartelillo y a  interrogarle convenientemente.
 
-Otra de mis afirmaciomes fue la del “compromiso patriótico de españoles ante la exigencia de defender España y en que no dudarían en ofrecer sus preciosas vidas. Los militares los primeros. Al menos todos los que yo conozco”. Yo no lo dudo. No me puedo imaginar, por mucho que insista, que usted no lo piense.
Sería muy bueno que usted informase a los españoles, ciudadanos o no, en que no está de acuerdo con lo dicho, se lo agradeceríamos mucho, yo especialmente. Sabríamos a que atenernos. Nos dice su portavoz: “fuentes de Defensa insisten en que es “un exmilitar”, “un ciudadano más”. Instrúyales y por si usted no lo sabe, yo no soy un ex coronel, yo soy un coronel retirado.
 
Lamentablemente para algunos esto no lo puede arreglar ni Dios, dicho sea con todo mi respeto de católico. Es como el círculo, Dios no lo puede hacer cuadrado. ¡Paciencia!
 
También, señor ministro, le ruego me explique lo de un ciudadano más. No querrá decir usted que los militares no somos ciudadanos. Le instruye sobre el asunto el más lamentable ministro de Defensa que hemos tenido, el señor Trillo: Fue joven capitán, era de lo más coherente.
 
En el ABC de 6-1-82 contaba a los españoles: “Las restricciones que las Reales Ordenanzas, con dudosa ortodoxia constitucional, imponen a la libertad de expresión de los militares”.
 
Les advertía a los políticos: “La disciplina no puede ser utilizada para situar a los militares en una “campana de cristal” desde la que se limiten a ver, pero no a oír ni ser oídos”. Parecía amenazar: “No se debe forzar al militar a que tenga que “romper la campana de cristal para ser oído”. Y daba la solución: “Si se quiere hacer un Ejército de “ciudadanos de uniforme” -conforme al paradigma de los Estados más democráticos- habrá que comenzar por hacer de los militares profesionales auténticos ciudadanos, iguales en derechos a sus compatriotas”. Hizo todo lo contrario, le recuerdo, era del PP. ¡Cómo son ustedes!
 
Aprovecho para ponerme a sus órdenes. Con la esperanza sincera de que no me necesite para hacer lo que la Constitución nos ordena a usted primero y después a mí.