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Diario YA

Conseguir nuestro propio correo electrónico: odisea en el pasado, sencillo en la actualidad

Si nos remontamos a los inicios del año 2.000, y comparamos las herramientas que teníamos por aquel entonces teníamos para navegar por Internet, con las que tenemos hoy en día, nos daremos cuenta de lo mucho que hemos evolucionado.

Los navegadores son mucho más seguros y estables, los sistemas operativos se adaptan a las necesidades del usuario, y no al revés, y podemos mandar un correo electrónico en segundos.

Y es precisamente esto último lo que más nos choca; porque mandar un email hace 15-16 años no era tan fácil.

¿Cómo era mandar un mail en el pasado?

Lo primero que teníamos que hacer es escoger un proveedor que nos permitiera crear nuestro correo electrónico y, aunque es cierto que había, no existían en una cantidad tan elevada como en estos momentos. Además, la gran mayoría no eran de pago. Los que eran gratuitos tenían unas limitaciones más que importantes, que se veían todavía más evidenciadas por unas calidades de conexión que dejaban mucho que desear (28,8K, 56,6K, mientras que algunos afortunados empezaban con el ADSL, aunque con velocidades mínimas).

En el momento en el que contratábamos conexiones a Internet de ADSL, la propia empresa nos ofrecía la posibilidad de crear un cierto número de cuentas de correo.

El problema venía cuando las queríamos utilizar ya que, o bien utilizábamos las herramientas online de la compañía (algo que resultaba tedioso, porque no recibíamos notificaciones de escritorio), o bien teníamos que estar configurando aplicaciones como el Outlook.

Y esto no es fácil para todo el mundo; configurar protocolos SMTP o POP3 puede hacer que más de uno estampe el teclado contra la pared.

Además, hoy en día tenemos páginas del estilo iniciarsesion.gratis. Es decir, plataformas en donde se nos indica de forma detallada como iniciar sesión en los principales servidores de correo, algo que entonces no existía.

¿Qué tan fácil resulta mandar un e-mail en nuestros tiempos?

Lo cierto es que la gran mayoría de los usuarios tienen ya una cuenta en Gmail. Esto tiene su sentido, ya que cuando nos compramos un móvil con Android (el S.O predominante en el mercado), se nos exige que nos creemos una cuenta de Gmail para poder acceder al mercado de apps.

Esta cuenta la podemos consultar desde el móvil, desde la web de Gmail, o descargarnos aplicaciones como Outlook o Thunderbird.

Lo mejor de todo es que la configuración de estas cuentas en aplicaciones de escritorio es automática, y tan solo tendremos que introducir nuestro correo y la clave de acceso. Si tenemos dudas, en la página de ecorreoelectronico.com podemos encontrar ayuda y ampliar información.

Cómo ya hemos comentado, mandar un mail será tan fácil como iniciar la plataforma en la que lo vamos a escribir, añadir destinatario, mensaje (el concepto ni tan siquiera es obligatorio) y pulsar en “enviar”.

La tecnología ha evolucionado para hacer más fácil su manejo, pero esto solo podemos verlo claro si la comparamos con la que teníamos en el pasado.