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Diario YA


 

cuesta mucho resistirse a dejar de valorar algunos hechos

De cómo los socialistas y Valenciano pretenden hundir a la CE

“Un hombre no puede jurar y mentir ni siquiera con la mitad de la audacia de una mujer” G.Chaucer.

Miguel Massanet Bosch. Aquellos a los que nos atrae la política, que estamos interesados en los temas de gobierno y nos angustian los errores, tanto del partido gobernante, el PP, como de la oposición, el PSOE; más los de estos últimos que de aquellos, por no ser capaces de aportar nada positivo, limitándose a una crítica feroz, carente de sentido alguno y, por supuesto, desabrida y poco justificada, dadas las consecuencias letales para España, de sus casi ocho años de gobierno; durante los cuales consiguieron con una “eficacia” rayana en “lo insuperable”, destrozar lo que había sido un país próspero, bien considerado, respetado internacionalmente y con una economía que proporcionaba trabajo y un buen nivel de vida a los ciudadanos españoles. Decíamos que, los que tenemos el gusanillo de la política, en ocasiones nos sentimos como aquellos viciosos de lo dulce que, ante una taza humeante de aromático chocolate y unos churros crujientes recién hechos y convenientemente azucarados, son incapaces de resistirse a la tentación de darse el gran gustazo con ellos, aunque son conscientes de que, con toda probabilidad, vayan a tener una digestión complicada y que sus aspiraciones a mantener su peso dentro de los límites aconsejados, se van a esfumar por una larga temporada. En efecto cuesta mucho resistirse a dejar de valorar algunos hechos que, en principio pudieran parecer ocasionales, anecdóticos o de poco importancia y que, sin embargo, pueden entrañar todo un sentimiento comunitario, ser síntoma de un especial estado de opinión o ser una señal inequívoca de que algo que se ha querido evitar, quizá con poca fortuna, se anuncia como de previsible materialización. El hecho de que, a un político catalán, el señor Pere Navarro, secretario del PSC, le haya agredido físicamente una señora a las puertas de la catedral de Terrassa; a la que el propio Navarro ha calificado como de mediana edad y clase media, puede ser un signo evidente de hasta donde una política de enfrentamiento, división, engaño, lavado de cerebro y sectarización del pueblo de Catalunya, llevada a cabo por CIU y ERC, está consiguiendo que personas que, probablemente, hace unos años hubieran sido incapaces de un acto semejante, hoy en día se sientan amparadas por la razón cuando se enfrentan al representante de un partido que no comulga con su extremismo separatista. Y es que, si no les bastara el hecho mencionado para medir el grado de crispación al que se nos somete a los españoles, no hace falta más que seguir los actos en los que participan la señora Elena Valenciano y su jefe de filas, el señor Pérez Rubalcaba, para la celebración de mítines electorales relativos a las próximas elecciones para el Parlamento Europeo; para darse cuenta de cómo se utiliza, de forma torticera y retorcida, la oratoria para explicar la situación española, negando los evidentes síntomas de mejora que se vienen advirtiendo, cada día con mayor credibilidad, acusando al Gobierno de ser el culpable del empobrecimiento de España y de todos los males que la aquejan. Su cara dura ha llegado a límites insospechado cuando se han atrevido, erigiéndose en defensores únicos de las política sociales, siendo evidente que no son capaces más que de hacer ofrecimientos de cambios radicales de políticas sociales sin estar capacitados para dar cuenta de cómo se las arreglarían para conseguir la financiación para cubrir el coste insostenible de sus promesas, tal y como sucedió cuando, Rodríguez Zapatero, se embarcó en una política de despilfarro, a cargo de las reservas del Tesoro, consiguiendo acabar con ellas y seguir endeudándose, hasta que la nación cayó en la más inesperada recesión que, de continuar el PSOE al mando de la nación, por estas fechas España hubiera precisado ser rescatada lo que, sin duda, hubiese comportado que, las dificultades por las aún pasamos, no serían más que pequeños rasguños comparados con las heridas mortales de un rescate europeo y eso, contando con que Europa hubiera tenido posibilidades de asumir el rescate de una nación de tanta envergadura como es la nuestra. Lo peor es que, en su afán de conseguir derrotar a su eterno enemigo, el PP, van perdiendo de vista el peligro que se oculta tras los reiterados intentos de los separatistas, especialmente los catalanes, empeñados en sacar de España, para llevarlas al ámbito europeo, sus aspiraciones separatistas. Es cierto que, el Gobierno, ha conseguido, hasta ahora, impedir que el resto de naciones de la UE se hayan prestado a hacerle el juego al señor Mas, sin embargo, el hecho de que se siga permitiendo a los separatistas catalanes seguir con su política de incumplir las leyes estatales, de pasarse por el Arco del Triunfo las sentencias de los tribunales y de mantener instituciones paralelas como es la famosa Asamblea Nacional Catalana que, por su cuenta, siguen amenazando a España si no se accede a sus pretensiones de independizarse, cada vez con más descaro, coaccionando con acciones de evidente carácter rebelde y de desafío al Estado, como pudiera ser apoderarse de instituciones públicas, de aeropuertos o de otros centros vitales que crearan problemas graves, tanto en las comunicaciones como en la propia normalidad ciudadana. Como parece ser costumbre del PSOE, la flamante aspirante a representar a los socialistas en Europa, se colgó medallas de las que carecía, porque la vicesecretaria general del PSOE puso en su curriculum que tenía "estudios de Derecho y Ciencias Políticas", lo que hace pensar que tiene las dos licenciaturas cuando, en realidad, no terminó ninguna de las dos; lo que la sitúa a un nivel bajo si la comparamos con su adversario el señor Arias Cañete del PP, abogado del Estado; Senador; ministro de Agricultura y Pesca con Aznar con un amplia experiencia en la CE, que le ha permitido conseguir importantes logros para la pesca y la agricultura españolas. A diferencia de la señora Valenciano, que ha optado por una campaña basada en el insulto, él ha preferido hablar de Europa y de lo que se puede hacer allí en beneficio de los españoles. El uso por la Valenciano de la descalificación y un intento fallido de querer manchar la imagen de su adversario, cuando le acusó, como si fuera un pecado, de tener varias empresas y de disponer de una saneada fortuna, no pasó de ser uno más de los errores tácticos de esta señora. L a contestación, visto lo que está sucediendo en la Andalucía dominada por el socialismos desde hace más de 33 años, es muy fácil: es mejor tener una fortuna ganada honradamente que no, como sucede en los cientos de acusados por los ERE y por el caso de los inexistentes cursos de formación; ser culpados de habérselos robado a los trabajadores, a los que el partido se ufana en presumir de quererlos defender en contra de “la derecha que pretende robarles” Lo que son las contradicciones de la izquierda: mucho presumir de defender los intereses de los obreros pero, a la primera que se les presenta la ocasión, son ellos los primeros en saquearlos. Lo que iba a defender la señora Valenciano en Europa todos ya lo imaginamos. El aborto libre, la presunta igualdad de las mujeres, basada en concederles privilegios sobre los hombres y el crear una Europa en la que las subvenciones fueran su hojas de ruta, un sistema que, en pocos meses, si es que alguien tomara en serio sus fantasías, acabaría, de una vez, con toda la UE, sumida en el más completo de los fracasos. O así es, señores, lo que, desde la óptica de un ciudadanos de a pie, queremos denunciar.

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