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hic sunt leones

De cacerías y abortos

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Ricardo Ruiz de la Serna. 21 de febrero.

Esta semana pareció sacada de una película de Berlanga con Goya de guionista. En esta España de La escopeta nacional, algunas escenas parecerían sacadas de Curro Jiménez con banda sonora de carceleras y tarantos. Las dramatis personae no tuvieron desperdicio. Tuvimos un Ministro de Justicia -cazador sin licencia- que sonreía orgulloso de haber ido a pegar unos tiros con el juez Garzón. Están, por supuesto, el Juez y el Comisario, pero éstos no rinden cuentas ante la Cámara. El caso es que el miércoles el ambiente estaba para pocas bromas. De banda sonora sonaba la copla: No salgas paloma al campo/ mira que soy cazador y que si tiro y te mato/ para mí será el dolor/ para mí será el quebranto/ anda jaleo, jaleo,/ ya se acabó el alboroto/ y vamos al tiroteo. Lorca nunca falla.

El Sr. Rajoy estuvo durísimo con el político y con el Magistrado y repartió derechazos, izquierdazos, patadones y no dejó títere con cabeza ni cacharro sin romper en una carga de elefantes como los del rey Poros. El líder de la oposición tuvo también un coscorrón para algún togado ausente del hemiciclo pero presente en la memoria de todos: El juez quiere convertir el sumario en una causa general contra un partido, se filtran un sinfín de informaciones sobre personas a las que se machaca en su honor y se les deja en la indefensión. Sin embargo, el Sr. Rajoy estuvo acompañado por otros diputados que le dieron vida al baile.

Los populares Sres. García Tizón y Mariscal entraron en la sala como Bud Spencer y Terence Hill pero con elegancia. El primero soltó una andanada formidable contra el Magistrado: El juez Garzón, junto a determinados grupos de comunicación afines al Partido Socialista, ha iniciado una nueva campaña de desprestigio del PP, coincidiendo con las próximas elecciones vascas y gallegas. Viniendo de un ex Jefe de la abogacía del Estado, una acusación de este calibre es cosa seria. El Sr. Mariscal insistió hurgando en la herida del Ministro: Se está cometiendo un delito a la vista de todos, se filtran los sumarios y usted no ha hecho nada, ni ha perseguido el delito ni ha condenado las filtraciones. El Sr. Matarí, del grupo popular, hizo memoria histórica: Es el peor Ministro en 30 años, no es capaz de impulsar reformas, no le quiere nadie como interlocutor porque no propone, amenaza. El Sr. Trillo-Figueroa se puso cinegético como requería el debate: Dimita usted antes de que alguien le cuelgue como trofeo. Al final, tres diputados pidieron la dimisión del Ministro.

El Sr. Fernández Bermejo se defendió sin razón pero con fuerza: Yo no estoy atado aquí por nada personal, sino por un proyecto que voy a defender hasta el final y claro que no dimito porque tengo que trabajar por este país. El malvado cronista –cuya perfidia sólo es comparable a su amor por la novela negra- asiente mientras piensa ¡pobre España! Como la mejor defensa es un buen ataque, el Sr. Fernández Bermejo recordó al Sr. Mariscal que el PP no está en un lecho de rosas: No le hace pensar que estén todos tranquilos menos ustedes, no le hace reflexionar que ustedes tienen un lío dentro y es a ese lío al que tienen que poner coto. Al Sr. Trillo le respondió que no era el momento de la utilización de la munición gruesa sino de echar una mano e intentar sacar la justicia de donde está (¿Y cómo llegó ahí? Se pregunta el cronista). El Ministro incluso se jactó de las inversiones hechas en Justicia: Tenemos en el palmarés haber creado más plazas de jueces y fiscales, secretarios judiciales y funcionarios que nunca, tenemos el presupuesto más alto que nunca, hemos duplicado la inversión, comparado con los que ustedes hicieron no hay color (¿Cuánto tiempo hace que este hombre no pisa un Juzgado más que para inaugurarlo?) El Ministro incluso tuvo un amable recuerdo para los jueces y magistrados en huelga: Sé el precio que hay que pagar para cambiar las cosas, cada vez que se intenta, surgen las resistencias de los cuerpos que se llama corporativismo. Así, así, sin complejos… piensa el cronista.

En otro orden de cosas, la Comisión de Igualdad aprobó el martes, con 20 votos a favor (PSOE, IU, BNG, ERC, ICV, 16 en contra (PP), una ausencia (CiU) y una abstención (PNV), las conclusiones de la Subcomisión creada para estudiar la reforma de la regulación de la interrupción voluntaria del embarazo, en el marco de una nueva norma sobre derechos y salud sexual y reproductiva. Las conclusiones producen escalofríos cuando uno conoce el percal de cómo funciona el negocio del aborto en España. Propone, por ejemplo, reconocer a las menores la capacidad de decidir autónomamente a partir de los 16 años (es una edad menor que la de venta de alcohol o tabaco, advierte el cronista) y establecer que sea oída cuando sea mayor de doce; y limitar el ejercicio de la objeción de conciencia, que en ningún caso podrá ser invocada por centros sanitarios, y no debe erigirse en un obstáculo para el acceso de las mujeres a la IVE, correspondiendo a las autoridades sanitarias velar en todo momento por la efectividad de dicha prestación. La diputada del PP Sra. Moneo hizo una oposición valiente que ahora está en horas bajas. La ausencia del apoyo de los nacionalistas aumentó la soledad del principal partido de la oposición. A veces, lo más fácil es hacerse el sueco aunque uno hable –además de español- catalán o euskera. ¡Qué tristeza la de esta tierra! pensó el cronista.

 

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