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Diario YA

el Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid dictó orden de embargo sobre la mayor parte de la pensión de Miguel Bernad al ejecutar una sentencia del Tribunal Supremo de Gibraltar

Del servilismo incalificable ante Gibraltar y otras indignidades

José María Manrique. Ruego se me perdone el retraso en denunciar el hecho, pero el caso debe difundirse aunque sea tarde. Me ha sacado de la duda de difundirlo, y del insufrible malestar que su solo recuerdo me produce, el escuchar recientemente unas declaraciones de D. Miguel Bernard (Manos Limpias), en las que, entre otras ponderaciones al “Estado de derecho”, o más bien a su ausencia, narraba algunos detalles del trato a que ha sido sometido; solo les comentaré uno: al tener que ir desde la cárcel a un hospital para someterse a una operación en un ojo, por lo que iba solo vestido con la bata abierta hospitalaria, y a pesar de tener más de setenta años (nació en 1942) y carecer parcialmente de visión, fue esposado y custodiado por dos policías. Juzguen ustedes.

Pero, vayamos al tema de la colonia militar de nuestro secular aliado, el del Brexit: recordemos que en 2014 Bernard fue condenado en Gibraltar a indemnizar con 30.000 libras (algo más de 35.000 euros, más las costas y los intereses, unos 90.000 euros en total) al ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, por acusar a los gobernantes de Gibraltar de ser “cómplices, colaboradores y cooperadores necesarios en el contrabando, en el narcotráfico y en el blanqueo de capitales”, en el texto de una denuncia interpuesta agosto de 2013 por los 70 bloques de cemento arrojados en la Bahía de Gibraltar.

Pues bien, a pesar de no ser más que una colonia, la única colonia en Europa y precisamente en nuestro suelo, es decir, de carecer de todo reconocimiento judicial, en septiembre de 2016 *, el Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid dictó orden de embargo sobre la mayor parte de la pensión de Miguel Bernad, líder del sindicato Manos Limpias, al ejecutar una sentencia del Tribunal Supremo de Gibraltar.

Esta incalificable disposición (en realidad tiene calificaciones claras y rotundas que dejo a su meditación) se produjo en plena campaña de persecución al representante del sindicato Manos Limpias, quien ha permanecido ocho meses de prisión provisional, sin duda por tener la osadía de ejercer la acusación particular en el “Caso Nóos”. No se les ocurra comparar con terroristas, políticos, plutócratas y demás. Perdonen que me vengan a la memoria los comentarios del antiguo alcalde de Jerez (“la Justicia es un cachondeo”), del periodista José Yoldi (“hay dos tipos de Justicia, la Justicia para los pobres y la Justicia para los ricos”), y de la juez Alaya (“hay una Justicia para poderosos y otra para los que no lo son”) y que me corroa la vergüenza y la indignación.

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