Denuncian a Colombia por la existencia de nexos del Congreso con los paramilitares
Redacción Madrid. 24 de marzo.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) escuchó en Washington las denuncias emitidas por varios grupos defensores de los derechos humanos sobre los nexos paramilitares del Congreso de Colombia.
La Corporación Nuevo Arco Iris, Human Rights Watch (HRW) y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) señalaron a la instancia judicial de la Organización de Estados Americanos (OEA) que cinco de siete partidos que forman parte del gobierno de Alvaro Uribe están vinculados a la parapolítica.
Aunque reconocen que hay otros partidos afectados por los supuestos nexos con los grupos como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el director de la Corporación Nuevo Arco Iris insistió en que los cinco partidos del gobierno mencionados deben ser disueltos.
A pesar de que el gobierno del presidente Uribe lleva a cabo una desmovilización de los paramilitares y un proceso judicial contra los culpables de atrocidades, el CEJIL asegura que las AUC no se han desmovilizado y que la colaboración entre políticos y paramilitares sigue viva.
El gobierno se defendió a través del director del Programa Presidencial de Derechos Humanos, Carlos Franco, que reconoció los errores que pudo haber en el proceso. No obstante, aseguró que el problema de la parapolítica se está enfrentando con eficacia y celeridad.
En círculos de grupo de derechos humanos radicados en EEUU muchos esperan que el gobierno de Barack Obama sea más proclive a promover investigaciones dentro de la OEA en las denuncias que involucran a Colombia.
Para muchos activistas sociales el vínculo privilegiado que tuvo Bogotá con Washington en tiempos del presidente George W.
Bush, dificultaba las iniciativas y complicaba las discusiones que tuvieran que tener con Colombia dentro de la organización.
Las ONG solicitaron a la OEA que elabore un informe sobre las estructuras políticas y económicas del paramilitarismo y otros grupos armados ilegales.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


