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Después del primer día del "cole"



Pilar Muñoz. 24 de septiembre. La noticia en todos los medios de comunicación en esta semana ha sido la vuelta al cole. Los niños y adolescentes españoles han acabado sus vacaciones estivales para comenzar un nuevo curso académico. Cada año escolar tiene su propio recorrido, sus hitos de logro o dificultad y las diversas asignaturas y tareas que van a acompañar a esa población durante los meses siguientes.

 

Este retorno a las aulas está presidido por un despliegue comercial e idolátrico que resulta poco propicio y nada recomendable para la población objetivo: la infancia. Los grandes centros comerciales nos invaden con marcas, nos sacian con material escolar demasiado caro y demasiado innecesario, además de ser bastante distractor e incompatible con las tareas que les esperan a los escolares: atención, concentración, organización y tiempos bien definidos. Se les “emborracha” de colores empalagosos, de adminículos superfluos trufados de infinidad de muñecos, complicados sistemas y multitud de sonidos, luces y otras estimulaciones innecesarias para la realización sedentaria de la tarea escolar.

 

Por si lo anterior fuese poco atractivo o insuficiente, las revistas del corazón o los programas televisivos de similar factura, nos ofrecen la pasarela de los hijos de famosos en su entrada a colegios elitistas, la mayoría de ellos monolingües: ingleses. Se “pixelan” sus rostros, pero dejan nítidos sus insignias distintivas, sus uniformes impecables, y en el caso de la infanta Leonor nos dan hasta la marca de la mochila que portaba a la espalda la pequeña. ¡Excesivo¡.

 

Queridos lectores, me hace reflexionar cómo se eleva a noticia algo intrascendente como es la vuelta a la normalidad, sin embargo, se ignora informativamente todo el devenir del curso escolar. Cada año escolar está plagado de contenido formativo e informativo, con una carga documental necesaria para su divulgación. Algunos contenidos que se vienen repitiendo curso tras curso son los siguientes y curso tras curso se silencian o tan sólo se ofrecen noticias fugaces o sesgadas.

 

Falta de autoridad del profesorado, limitada por diferentes colectivos (por ejemplo, las AMPAS)

Indisciplina frecuente en las aulas: agresiones y violencia.

Alto fracaso escolar. Dificultades generalizadas en comprensión y expresión lingüística.

Contenidos curriculares de implicación ética o moral: educación para la ciudadanía vs. religión.

 

Como contenido informativo les ofrezco estrategias y conductas para abordar, no el primer día, sino el resto de los días de colegio, que serán los que ofrezcan el éxito (o el fracaso, de no hacerse adecuadamente y de modo sistemático).

 

Establecer ritos y hábitos. Se debe fijar un lugar estable de estudio, igualmente se delimita una franja de tiempo para las tareas escolares, que no deben saltarse como rutina. Eliminar todo estímulo distractor o irrelevante mientras se esté realizando la tarea escolar: Play-Station, Psp, Wii.., Reducir las actividades extraescolares para poder centrarse en la consecución de las asignaturas oficiales.

Acompañar, controlar y guiar el estudio. Enseñar con nuestro modelo cómo se deben organizar con el distinto material: cuadernos, carpetas, lápices, bolígrafos. Se debe controlar, con presencia física, no para hacerles la tarea, sino para vigilar y garantizar al aprovechamiento del tiempo de estudio. Realizar supervisiones frecuentes al finalizar cada tarea. Entrenarles en generar técnicas que faciliten el recuerdo y el repaso: esquemas y resúmenes.

Modelar conductas responsables ante tareas de exigencia y esfuerzo mantenido. Acudir al centro escolar de modo sistemático, tener entrevistas frecuentes para interesarnos por la marcha de nuestros hijos, no de modo fiscalizador, sino como cooperadores en el proceso educativo. Evitar los “atracones” de última hora, anterior a los exámenes, recomendándoles prácticas distribuidas de estudio. Interesarnos y alabar sus logros, sin excesos retributivos, y prestar ayuda en sus errores. Entrenarles en la consecución de metas y gratificaciones demoradas en el tiempo, como son las notas y calificaciones, frente a las gratificaciones inmediatas a las que esta sociedad les ha acostumbrado.

 

Finalmente, les recuerdo que lo importante no es la llegada, ni tampoco el inicio sino el camino. El camino del “cole” se vive y se acompaña día a día.

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