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EDITH STEIN: DEFENSORA DE LA DIGNIDAD DE LA MUJER

Fidel García Martínez. Abordar la personalidad de esta mujer excepcional que es Santa Teresa Benedicta de la Cruz en unas breves líneas es muy complicado por sus múltiples facetas: judía, universitaria, pedagoga, filósofa, sufragista: una mujer que se adelantó a su tiempo luchando por la dignidad de  la mujer y por su emancipación en un mundo dominado por varones que le impidieron ingresar en la docencia universitaria por ser mujer. Leyendo el libro de su Vida de Teresa de Jesús, descubrió la Verdad después de unos duros años de ateísmo intelectual. Con la fuerte oposición de su madre, una judía ortodoxa y piadosa,  Edith Stein ingresó en las Carmelitas Descalzas de Colonia, cambiando su nombre civil, por el Teresa Benedicta de la Cruz. Brillantísima comentarista de San Juan de la Cruz, escribió una obra excepcional la Ciencia de la Cruz.  Fue sacrificado por los nazis  agosto de 1942 en Auschvitz. Declarada por san Juan Pablo II, gran admirador de la obra de la gran filósofa, Patrona de Europa, junto con San Benito y Santa Brígida.
Una faceta muy importante de su personalidad, tanto  en su vida civil como religiosa fue la defensa de la dignidad de la mujer. Vivimos en unos tiempos confusos sobre la mujer y dignidad en los que la llamada ideología de género con su visión negativa de la mujer  está pervirtiendo la auténtica feminidad.  Edith Stein se opuso, siempre,  a la concepción meramente  biologicista y romántica de la mujer que defendían los nazis. Para ella la mujer debía estar abierta al mundo profesional en todas las dimensiones. Ambos sexos, la mujer y el varón tiene la misma dignidad, los mismos derechos y los mismos deberes.  Fundamenta la dignidad de la mujer en el relato bíblico del Génesis, donde se rechaza expresamente que el hombre sea dueño y dominador de la mujer, todo lo contrario, es la compañera del varón, al ser ambos imagen y semejanza de su Creador. La especie humana  según su antropología fenomenológica y teológica se conforma en dos sexos no excluyentes sino complementarios, ninguno de los dos es autosuficiente, porque ambos se necesitan para existir como personas inteligentes y libres. Edith Stein durante su vida civil hasta que ingreso en el Carmelo se convirtió en referente y portavoz de la auténtica emancipación femenina. La mujer  teniendo en cuenta sus riquezas y limitaciones congénitas, es  capaz de desempeñar  todas las profesiones pero según su especificidad femenina que les confiere un plus, porque aporta realismo y emoción a todas las profesiones y en todas las circunstancias de  la vida.

 

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