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Diario YA


 

Editorial: "Admirable Alexia"

Un par de frases escritas desde la ingenua inocencia de la corta edad pueden conseguir más que los mejores discursos de los más brillantes intelectuales. No hacen falta grandes circunloquios para decir la verdad, para subrayar lo que es cierto. Hoy, cuando casi todo se pretende discutir porque no se acepta lo que la Naturaleza impone, dos o tres frases llenas de razón son suficientes para mover las conciencias y lograr el milagro de la conversión. Es ahí donde se ve la mano de Dios.

La emocionante carta que la pequeña Alexia envió al diario YA en 1.983, con tan solo 12 años de edad, tuvo ayer una enorme repercusión en medios periodísticos y culturales. Porque la niña, en su dulce santidad, supo plasmar en pocas palabras un sentimiento puro que brotaba de su corazón con la misma fuerza que la Fe con la que soportó admirablemente su cruel enfermedad. Tuvo la valentía que hoy le falta a miles, a millones de personas adultas. Tuvo la serenidad que da el amor inmenso a la vida.
 
Alexia, que desde su privilegiada posición en los brazos del Padre sonreirá, seguro, ante la mezquindad y pequeñez de los que intentan manchar su ejemplar existencia con un simulacro de película, es hoy un ejemplo de coherencia, de madurez, de fortaleza y de integridad personal. Con apenas quince años, su vida tuvo lo que hoy no consigue casi nadie viviendo ochenta o noventa: consiguió darle sentido a sus días. Y regaló a la Humanidad una frase enorme, de una belleza sin igual: “Yo quiero lo que quieras tú, Señor”.
 
Su mensaje epistolar es de una contundencia demoledora, no exenta de dulzura y generosidad. Alexia pide a las mujeres que estén considerando la atroz posibilidad de abortar que no lo hagan, que tengan a su hijo y después lo den en adopción a su propia familia, que estaría “encantada” de recibirlo. Tardó muy pocos años en comprender que nada hay tan sagrado, tan intocable, tan incomparable como la vida humana. Ella, precisamente ella, que afrontó la muerte con tan impresionante lucidez.
 
Veinticinco años después, Alexia sigue siendo un referente moral. Su causa de beatificación es seguida con verdadero interés por miles de católicos en todo el mundo, y su imagen despierta un común sentimiento de admiración y respeto. Su carta, esa carta que envió al diario YA (lo cual nos llena de orgullo y emoción a todos los que hemos afrontado esta nueva etapa en Internet) es a partir de hoy una herramienta más en la lucha por la vida. Ojala nos ayude, ella que está en la mejor disposición de hacerlo.

Jueves, 23 de Octubre de 2008.

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