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Editorial: "Ahora, lo ganamos todo"

Ahora, lo ganamos todo

Sorprende, a la vez que emociona, esta racha tremenda de éxitos deportivos que España viene consiguiendo, en las diferentes disciplinas, desde hace algunos años. Los deportistas españoles ya no son como aquellos de los ´80 que acudían a las citas preolímpicas sin saber en qué momento de la prueba se tendrían que retirar para no hacer mucho el ridículo. Ahora, los demás países nos miran con envidia y se preguntan: “¿Pero qué tendrán los españoles que lo ganan todo?”. Será mérito de Zapatero, probablemente.
 
Rafael Nadal en tenis, Fernando Alonso en automovilismo (aunque este año corra en una cafetera), Manolo Martínez otra vez campeón del mundo de lanzamiento de peso, Paquillo Fernández, nuevo recordman mundial de los diez kilómetros marcha, Carlos Sastre ganador del Tour de Francia (en el que nuestros queridos vecinos del norte, como siempre, han querido presentarnos de tramposos y trileros), la selección española de baloncesto destrozando por dos veces a Argentina (campeona olímpica) y por si fuera poco…, también el fútbol.
 
Porque en los últimos años había siempre ese “pero”. Sí, los españoles muy bien en casi todos los deportes, pero…, en el fútbol, a nivel de selecciones, nada de nada. Bueno, ahora también somos campeones de Europa. El deporte español se ha hecho adulto y le mira a los ojos a cualquiera, sin complejos, sin miedo a la derrota. Empezamos a saber ganar, como los italianos y los yugoslavos, hemos perdido el miedo al vértigo de los minutos finales, a no saber qué hacer con un balón en los pies o en las manos cuando, en vez de sangre, hay que tener horchata en las venas.
 
Quedan pocos días para el comienzo de los Juegos Olímpicos, y nuestro país acude en las mejor de las disposiciones. Hace años envidiábamos la preparación física de los americanos, de los rusos y de los alemanes. Ahora, no. El arte y el talento, que en mayor o menor medida siempre han estado del lado español, se complementan ahora con hombres que han sabido prepararse físicamente al nivel de los mejores, con una perfecta nutrición, los mejores entrenadores y muchas horas de esfuerzo y dedicación. Los resultados tenían que llegar.
 
Por eso, ahora que el país está “patas arriba”, con una crisis oscura que no parece vaya a remitir, con una clase política que nos da siempre más disgustos que alegrías, es una grata sorpresa ver en televisión a nuestros deportistas levantando copas y medallas, mirando al cielo sin temor, cerrando los puños y moviendo al aire la bandera de nuestra patria. Porque también a través del deporte se puede empezar a recuperar el sentimiento perdido de amor a una bandera y a la bendita tierra que nos vio nacer.

 

Lunes, 28 de Julio de 2008.

 

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