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Diario YA


 

Editorial: "El PSOE y la vida humana"

 

Llegar a estas alturas del año, e incluso de la Edad Contemporánea, siendo católico en ejercicio, es algo que no está nada mal. Incluso, si no fuese pecado de soberbia, cabría confesar que se hincha uno un poco viendo al lado tanta ruindad humana producto, mayormente, del ateísmo militante.

Obsérvese como, ahora que estamos en crisis (no económica, sino de la de verdad), cada cual termina haciendo aquello que le sale de dentro, de lo más profundo de su alma, en caso de que se tenga alma; las monjitas, dando de comer a los que pasan hambre, cuidando a enfermos terminales y a ancianos moribundos, y pidiendo que por favor dejen en sus manos a la chica italiana a la que quiere asesinar su propio padre, con las bendiciones de la democrática Justicia, por supuesto. Mientras, los especuladores miran cuánto dinero han perdido hoy, y los socialistas que mandan en España se apresuran a cerrar una subcomisión del aborto que les retrata a la perfección.

Porque a una subcomisión, que normalmente es una cosa inútil y cara, uno presenta a aquellas personas (comparecientes) que mejor representan la posición política de su partido. Y en efecto, el PSOE ha llevado a la subcomisión a varios dueños de clínicas abortivas, que son quienes mejor pueden explicar cómo puede uno forrarse (democráticamente, siempre) a base de destrozar vidas humanas que ya echaron a andar, y que si no fuera por su macabra actividad, quizá dentro de algunos años podrían haber descubierto una vacuna para el SIDA. Por ejemplo.

Pero ya se sabe que al socialismo nunca le ha importado demasiado la vida. Es decir, le importa hablar sobre los derechos humanos, la solidaridad de los pueblos, la alianza de civilizaciones, los abusos en materia de igualdad y otras cosejas rimbombantes que luego dan votos cuando se ponen las urnas en la calle. Pero lo que es defender la vida, proteger al más indefenso, al único que no puede defenderse, dar la cara por la verdadera dignidad de la persona…, eso nunca he tenido nada que ver con el socialismo. Y mucho nos tememos que jamás lo tendrá.

Por eso, ahora que llega el final del año y hay que hacer inventario de pecados y aciertos, unos llegan en Gracia de Dios, “con las manos horadadas”, en terminología de Escrivá, porque todo lo que pasa por ellas revierte en aquellos que más lo necesitan. Y otros llegan como empezaron: con la ambición política del poder a ultranza, con el mismo afán de perseguir al contrario, de estigmatizar al que consideran rival. Preparando una ley que seguirá avergonzando a la especie humana durante muchas décadas más. 

Sábado, 20 de diciembre de 2008.

 

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