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Diario YA


 

Editorial: "El tal Puerta"

Una de las noticias más indignantes de este verano ha sido, sin duda, la paliza que propinó un tal Antonio Puerta al profesor Jesús Neira, después de que éste le recriminase el hecho de estar maltratando a su compañera sentimental en plena vía pública. Una agresión que ha dejado a la víctima en coma, ingresada en un hospital y con serio riesgo para su vida. Un acto miserable, cobarde y brutal de un sujeto también miserable, cobarde y brutal.

El tal Puerta ingresó en prisión y ahora su abogado pide su excarcelación alegando que su cliente, la noche de autos, estaba bajo los efectos de las drogas y del alcohol. El letrado pide también que se le ingrese en una clínica de desintoxicación, porque “allí estará mucho mejor”. A lo que nosotros añadimos que si el juez lo envía una temporada a las Islas Caimán para que se recupere del estrés que produce darle una paliza de muerte a otro hombre, seguro que también allí estará mucho mejor que en la cárcel.
 
Hablamos siempre de las limitaciones que tiene la administración de Justicia, pero se habla poco del trabajo de los profesionales que se mueven en el entramado judicial. Nuestra obligación, como medio de comunicación católico, no es sólo hacer un examen de la realidad, sino también promover comportamientos éticos en todos los ámbitos de la sociedad. Y un abogado no debe defender a su cliente a cualquier precio y con cualquier argumento, aunque sea para corresponder al pago de una elevada suma de dinero.
 
No es serio que un sujeto que ha dejado, de momento, en coma a una persona que había cometido el gravísimo delito de intentar defender a una señora que estaba siendo agredida, pueda quedar libre porque en el momento de los hechos hubiese tomado ciertas sustancias. Se trata de un delito brutal, de una agresión salvaje que merece un castigo ejemplar por varias razones, pero sobre todo por una: porque en este tipo de casos la sanción de la Justicia tiene como casi único objetivo su función ejemplarizante.
 
El abogado defensor del tal Puerta, no necesita bajar a este tipo de “pseudoargumentos” para defender lo que es indefendible desde cualquier punto de vista racional. Esperemos que la Justicia responda con rotundidad y el agresor no vuelva a salir en libertad, al menos durante bastantes años.

 

Sábado, 23 de Agosto de 2008.

Etiquetas:editorial