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Editorial: "Juzgar en conciencia"

Pocas cosas puede haber peores para la credibilidad del sistema que la ideologización de la Justicia. Convertida la política en estercolero de envidias, traiciones y discursos mediocres, sólo los tribunales podrían, en esta sociedad atea y sin base moral alguna, dar un poco de lustre al edificio democrático elevando la ley por encima de los mezquinos intereses de parte. Por desgracia, en ningún momento ha sido así.

El juez Ferrín Calamita fue condenado ayer por el Tribunal Superior de Justicia de Murcia (que no merece tantas mayúsculas) por haber aplicado la ley en conciencia, es decir, interpretando la norma desde su visión cristiana que, además, como siempre, estaba al lado del débil, esto es, de una niña indefensa a la que quieren arruinar la vida entre todos. Pero ya se ve que en la Justicia, como en la política, nadie puede ya actuar según le dicte su conciencia, sino como dicta lo políticamente correcto.

Proteger a esa criatura, librarla de un futuro más que incierto al lado de las dos personas que, egoístamente, sólo la quieren en satisfacción de su interés particular (o sea, la pareja de lesbianas), le va a costar al juez más de dos años de inhabilitación profesional y un millón de las antiguas pesetas. Lo cual es una manera muy sutil de indicarle que, la próxima vez, en lugar de comportarse como un católico lo haga como un liberal, un comunista o un postmoderno. Si no le importa, vamos.

¿Es que acaso le importa algo al Tribunal lo que ocurra con la cría? Ni remotamente. Por no importarle, ni siquiera el juez instructor, Manuel Abadía, se tomó la molestia de examinar a la pareja de lesbianas que pretenden la adopción. Lógico, por otra parte. La Justicia de la España de hoy no está para llegar a la verdad de las cosas, sino para establecer de iure lo que la izquierda radical ya se ha encargado de imponer de facto.

¿Habrá, en lo sucesivo, algún juez más que se atreva a ir en contra de esta enfermedad social que todo lo corrompe? Difícilmente. ¿Harán los magistrados en el futuro otra cosa que obedecer sumisamente las consignas que lleguen desde el poder político, y que conecten con la mayoría social, aunque ello atente contra el Bien Común o la dignidad de las personas? Con certeza.

Señor Ferrín, tiene Vd. todo el apoyo del Diario YA. Aunque no le sirva para mucho.

Miércoles, 24 de diciembre de 2008.

Etiquetas:editorial