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Diario YA


 

Editorial: "Un parlamento vacío"

No estamos seguros de que ausentarse sea lo peor que puede hacer un diputado en el Parlamento de un país. Hay cosas peores. En los últimos años, hemos visto a ilustrísimos parlamentarios bostezando, durmiendo, leyendo el periódico e incluso visitando páginas poco recomendables en internet. Es decir, para no trabajar es mejor no ir. Otra cosa es lo que supone para una nación como ésta, con los problemas que tiene la gente de la calle, que sus presuntos representantes acusen una falta tan vergonzosa de motivación política.

Hablemos claro: no es desmotivación política, es irresponsabilidad. Porque a nadie obligan a presentarse en unas listas de un partido para ser diputado, como a nadie obligan a ponerse frente a un toro con un simple paño de color rojo delante. Quien se presenta a unas elecciones con la certeza de que saldrá elegido (por cierto, qué poco tiene esto que ver con Pericles y la democracia ateniense) se supone que debe sentirse realmente afortunado de poder defender los intereses de tantos miles de personas en la sede de la soberanía, que son las Cortes.
 
Pero ya es clásica la escena de un hemiciclo semivacío por la dejadez, la desvergüenza y la falta de escrúpulos de los padres de la patria. Escaños sin nadie encima, cuando hace décadas acogieron las posaderas de los Ortega, Sagasta o Calvo Sotelo. Ningún interés por lo que el adversario político pueda explicar o proponer, puesto que en la política española se ha perdido el más elemental de los respetos al que no piensa igual que uno.
 
¿Qué democracia es ésta?, ¿nos ofrecen para votar unas listas cerradas, y después quienes van en ellas se quedan tomando cafés en lugar de ganarse el más que generoso sueldo que perciben? Sería bueno que todos los ciudadanos nos parásemos a reflexionar sobre estas cuestiones. ¿Para esto estaba tan interesado este país en destrozar la dictadura franquista, para que ahora estén las dos cámaras vacías? Sería bueno que, quienes tengan que ofrecer explicaciones al respecto, las ofrezcan.
 
Porque cada uno es muy libre de hacer en su trabajo lo que le dicte la conciencia, si su jefe se lo permite. Pero a estos asalariados los hemos elegido entre todos. Si quieren viajar por el mundo y hacer negocios porque de diputado se gana muy poco (y hay que llevar a los niños a colegios caros para que no estudien EpC, como hacen muchos socialistas) que no se presenten a las elecciones e intenten ser contratados por grandes multinacionales. Que alguno se va a ver en la cola del paro.

Jueves, 25 de Septiembre de 2008.

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