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Diario YA

Editorial, viernes 4 de julio de 2008

Los congresos de la nada

Este fin de semana comienza el congreso del PSOE, justo cuando el PP está apagando los rescoldos del suyo. Poco tienen que ver ambos cónclaves, aunque en la práctica todo parece indicar que habrá bastantes similitudes: al final, los líderes convocan los congresos para ganarlos, para que se discuta la línea oficial lo menos posible y para que los periodistas sean “buenos” en sus crónicas.

 Sin embargo, Rodríguez Zapatero se permite el lujo de dilapidar el superávit de legitimidad que le otorgó su triunfo electoral de marzo, y mira con desdén al principal partido de la oposición, donde todos se relamen las heridas. Ni siquiera ese pequeño punto a favor de los populares que se supone que proporciona siempre la celebración de un congreso interno, lo ha podido rentabilizar del todo, ya que enseguida aparece en las portadas de todos los diarios el correspondiente cónclave socialista.
 
Y es que, no nos engañemos, la izquierda ha sido maestra en el manejo de la comunicación (casi siempre con fines aviesos), y la derecha suele ir a remolque de los acontecimientos; por eso a unos les va divinamente, y otros intentan improvisar soluciones a corto plazo con inciertas previsiones al respecto. A Zapatero no se le cae la sonrisa de la boca mientras afirma con rotundidad que no hay crisis ni cosa que se le parezca…, y Rajoy, con rostro de funeral o de exilio, tuerce el gesto incluso cuando aparenta un mayor optimismo.
 
En realidad, la diferencia básica entre ambos congresos es que unos lo afrontaron con desesperación, y otros lo encaran como si fuera una fiesta. En unos había división y camarillas, y otros aparentan una unidad inquebrantable en torno a un líder indiscutido. Ahora, a toro pasado, es fácil sacar la conclusión de que el encuentro de Valencia sirvió más bien para poco; y es fácil adivinar que el congreso socialista servirá aún para menos. Algo de propaganda, y fotos para el recuerdo.
 
Mientras tanto, hay comunidades españolas donde se señala a gente inocente por sus ideas, donde se la persigue de manera despiadada sin que la Ley ni la Justicia hagan nada por impedirlo. Regiones españolas donde los niños no pueden estudiar en español. Hay parlamentos autonómicos donde se da luz verde, con toda impunidad, a planes secesionistas que vulneran el principio constitucional de que todos los ciudadanos somos iguales en derechos y obligaciones.
 
Ya es hora de que los que gobiernan y los que quieren gobernar se den cuenta de los problemas que tiene este país, y dejen de mirarse el ombligo.

 

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