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El consejero delegado de SIDENOR tacha de show las actuaciones de Garzón

El consejero delegado de Sidenor, José Antonio Jainaga, afirmó hoy que ha recibido seis cartas de extorsión de ETA pero que, ni Sidenor, ni él, han pagado "un sólo euro" a la banda armada. El directivo aseguró, además, que "se le paró el corazón" cuando se le acercaron "dos tipos armados con metralletas" a su vehículo en el momento en que fueron a detenerle.

   Jainaga realizó estas manifestaciones en una entrevista concedida al diario El Correo después de que el pasado martes fuera detenido y posteriormente puesto en libertad por el presunto pago del denominado impuesto revolucionario de ETA.

   El directivo de la empresa siderúrgica explicó que recibió la primera carta de ETA en noviembre de 2004, nada más ser nombrado consejero delegado de Sidenor. Jainaga precisó que, desde entonces ha recibido un total de seis. "Lo que le dije a la Guardia Civil es que si yo hubiese pagado a ETA, lo lógico, imagino, es que me manden una carta cada seis años... ¡no una cada seis meses!", manifestó.

   El directivo de Sidenor añadió, además, que no ha pagado a ETA, "ni en esta empresa, ni en ninguna otra" de las que ha estado antes". Ante las informaciones que apuntan a que Sidenor pagó en 2004 una cantidad a la banda armada y ahora les reclaman una nueva entrega, aseguró que "simplemente miente" quien diga que pagó ese dinero a ETA en 2004 y precisó que así lo declaró ante la Guardia Civil.

   Sobre las sospechas en las que se puede basar el juez Baltasar Garzón, afirmó que, al parecer, en el momento de la detención de varios dirigentes de ETA encontraron varias cartas de extorsión que iban a ser enviadas y, una de ellas, "dicen, estaba a mi nombre". Jainaga explicó que también aseguran que "en esa carta se menciona un supuesto pago del año 2004 y me reclaman otra cantidad".

   Jainaga, que indicó que no ha visto esa misiva, manifestó, además, que no le consta que nadie antes hubiera accedido en Sidenor al chantaje de ETA. "Jamás he oído hablar de algo así y nadie me ha dicho algo de ese estilo", afirmó.

   El consejero delegado de Sidenor explicó que pidió a la Guardia Civil ir a su despacho para entregarles todas las cartas de extorsión recibidas en los últimos años.

"DOS TIPOS ARMADOS"

   Respecto al momento de la detención, Jainaga indicó que, cuando se montaba en su coche a las nueve de la mañana, se le acercaron dos tipos armados con metralletas y se pusieron a los dos lados del vehículo.

   "Se me paró el corazón. Luego identifiqué que eran agentes y pensé que me habían confundido con alguien de la mafia rusa. A continuación se me vino a la cabeza la idea de que estaban allí porque habían detectado una bomba en mi coche y venían a salvarme. Y luego... se me vino el mundo encima", dijo.

   Jainaga afirmó que se dio cuenta de que iba a ser detenido, cuando uno de los agentes le empezó a decir que "estaba detenido por colaboración con banda armada y que tenía derecho a un médico, a guardar silencio, a un abogado..."

   El consejero de Sidenor señaló que sintió "vergüenza, mucha vergüenza". "Allí dentro me vi tratado como un delincuente. Yo, que era un extorsionado, sentí que me colocaban en el mismo plano de tratamiento que a quienes tratan de extorsionarme. Pero al salir fue peor. He tenido que oír una versión según la cual registraron mi domicilio y fui detenido como consecuencia de lo que encontraron en él. Pues bien, nadie ha registrado jamás mi domicilio y los únicos documentos los he entregado yo y estaban en mi despacho: las seis cartas de ETA pidiéndome dinero", manifestó.

   Jainaga cree que, después de lo que ha pasado con él y con el empresario Jesús Guibert, también detenido, no le cabe "ninguna duda" de que forma parte de una operación para "lanzar un mensaje de advertencia a todos los empresarios".

   El responsable de la compañía afirmó que el despliegue fue "desproporcionado" y la publicidad que se le ha dado al caso desde instancias oficiales, "injustificable", además del daño causado a su imagen y la de la empresa, que quizá sea "irreparable".

   A su juicio, alguien debería reflexionar porque, con este tipo de actuaciones, la situación de los empresarios en el País Vasco "se convierte en insoportable y ya era bastante difícil sin este tipo de 'shows'".

   Jainaga indicó que comprende que los jueces y la fuerzas de seguridad tienen que hacer su trabajo, pero indico que, en este tipo de cuestiones, y, "más si, como es mi caso, no existen pruebas claras, la investigación debe ser discreta". "No hace falta que me detengan dos personas armadas. Si hubiesen llamado al timbre de mi casa con normalidad, si lo hubiesen mantenido de forma discreta, hubiesen conseguido lo mismo, pero sin dañar nuestra imagen. Sólo hay dos opciones. Si querían montar el espectáculo, ellos sabrán las consecuencias que persiguen. Si lo hicieron de buena fe, es que son unos ineptos", aseguró.

   El responsable de Sidenor señaló que los propietarios de la empresa, el grupo brasileño Gerdau, le han mostrado su apoyo, pero reconoció que le preocupa "la imagen de república bananera" que se está dando.

   "Mire: este grupo ha apostado una barbaridad por el País Vasco, está invirtiendo enormes cantidades de dinero aquí y eso hay que mimarlo. No se puede dañar de forma gratuita la imagen de una empresa y de una gente como ésta", destacó.