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Diario YA

Detalles originales

El silbido de las bombas

Fernando Z. Torres. En mi “Detalles originales” del miércoles pasado planteé una llamada de atención respecto de la necesidad de conocer nuestra herencia como nación. Quise exhortar acerca de lo perjudicial de no conocer nuestra historia pues de tal modo resulta imposible afrontar el futuro. Si bien es cierto que aquella invitación estaba vinculada a la grandeza del legado ofrecido por aquellos que nos precedieron, el recibimiento de ese testigo no puede materializarse a beneficio de inventario. Por ello es preciso mostrar, de igual forma, las vergüenzas que no hemos conseguido solucionar desde hace más de un siglo y que también forman parte de las imágenes de nuestro retrovisor temporal. Ciento diez años han pasado y los problemas fundamentales que siguen lastrando a la sociedad española, siguen siendo los mismos tormentos de nuestros ancestros de finales del XIX. Aquella época, la Restauración, que puso, quien sabe si por mandato del propio Antonio Cánovas, en manos de la Monarquía borbónica el destino de España. Podríamos citar más pero cuatro son, a mi modo de ver, los inconvenientes nacionales que hoy, como ayer, abruman a los españoles y cuya solución, entonces como ahora, depende de la voluntad de unos políticos que, en general, viven ajenos al creciente desamparo social y económico de unos ciudadanos mansos y conformistas, coléricos y furiosos a partes iguales.

Hoy, igual que ayer, tenemos unas Instituciones y unos partidos políticos que no responden a los problemas reales de la sociedad civil matando moscas a cañonazos fomentando que ésta, sea la que solucione una situación de la que es víctima. El bipartidismo oligarca que formaba el Partido Conservador y el Partido Liberal tiene ciertas similitudes con los partidos mayoritarios actuales en cuanto que, por turno, se repartían el presupuesto a semejanza de la forma en que lo hacen hoy PP y PSOE. Cierto es, en honor a la verdad, que mientras entonces era el rey quien quitaba y ponía gobiernos hoy es la dependencia económica de parte de la sociedad, (en forma de subvención caciquil) la que ejerce las funciones de dispensador de poderes.

Hoy, igual que ayer, asistimos a una escalada de radicalismo de las organizaciones obreras, más simbólico que entonces (y menos fiable en cuanto a sus convicciones, todo hay que decirlo), que encuentran en la miseria ajena el caldo de cultivo de esa ideología golpista de la que nunca descabalgaron. No me duelen prendas en reconocer que si durante ocho años de gobierno socialista, los llamados sindicatos de clase hubieran movido siquiera un dedo mientras mes tras mes se destruían de media cien mil puestos de trabajo, igual los tomaría en serio. Por tanto han demostrado que tienen amo a quien servir.

Hoy, igual que ayer, padecemos la insolidaridad y egoísmo materializados en forma de nacionalismo excluyente que, al amparo de un Estado débil y timorato, reclama cada vez más parcelas de independencia: mostrando su virilidad disparando con pólvora ajena, sembrando de artificios destinados a la causa el atlas mundial, casi de forma tan sobresaliente como su impotencia cuando de pedir dinero de todos se trata, para mantener fértil el cultivo del desinterés colectivo.

Hoy, igual que ayer, tenemos en la Institución Monárquica un problema de liderazgo, de identidad, de defensa de los valores que la mayoría defendemos e interiorizamos como parte inherente a nuestra condición de españoles. En el caso actual, la Constitución española se desvaloriza, se contradice y se anula respecto de la figura del Rey y de las que deben ser sus funciones y su razón de ser como máxima figura de la representación del Estado. Es necesaria una reflexión acerca de por qué no se quiso expresar claramente su significado.

Hoy, igual que ayer, parece que una dictadura, la que nos viene impuesta por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea, es la que parece se postula como solución a nuestros males. Hoy, igual que ayer, la población civil es la que sufre el silbido de las bombas.

Por @lancistaz Para leer más de Fernando Z. Torres: http://detallesoriginalesferzt.blogspot.com.es/

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