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Diario YA

En Polonia, el pueblo gana

José Luis Orella

Nunca en Polonia ningún partido había superado el 40 % de apoyos. El PiS de Jarosław Kaczyński ha superado las expectativas y ha revalidado la mayoría absoluta. El objetivo del viejo abogado laboralista era poder gobernar sin aliados, si fuese necesario. Conocedor de su baja estima entre el electorado, siempre ha buscado personas que puedan ganar las elecciones por él, como fueron el actual Presidente de la república y los primeros ministros que ha tenido. En este momento, el discurso fuertemente social que le convierte en el principal movimiento obrero y campesino de Polonia, es creíble para unos empresarios aterrorizados, por la presencia de Mateusz Morawiecki, cuyo perfil tecnócratay de antiguo bancario, ayuda a tranquilizar a los grupos de presión financieros. A su vez, el triunfo del PiS es el triunfo de las mujeres polacas, que han visto reconocida su labor con amplias ayudas sociales, como madres, trabajadoras y horarios flexibles y compatibles con sus familias. El voto femenino supera masculino, de un 52 % a un 48 %.

 Prawo i Sprawiedliwość (PiS) junto a sus aliados ha obtenido un 44, 5 % de apoyos, que serían unos 239 escaños. La oposición conformada por Koalicja Obywatelska (populares y liberales) han llegado al 26,6 %, un escaso apoyo para los amigos de Angela Merkel y Emanuele Macron. La izquierda vuelve al parlamento en una lista Lewica (izquierda) que unifica a antiguos comunistas, podemitas y activistas lgtb, llegando al 12,2 %. Por su parte, Polskie Stronnictwo Ludowe y Kukiz, han sacado un 8,7 % que les garantiza la supervivencia y la reivindicación del mundo rural. El último en entrar sería Konfederacja, con un 6,7 % que incluye en el parlamento a los nacionalistas junto a los monárquicos paleolibertarios de Janusz Korwin Mikke.

El perfil del votante del PiS, está en su mayoría formado por personas con educación secundaria 40.2%; un 26.8 % con educación superior, 25.3 % con educación profesional y otro 2.2% con educación primaria. Los sectores populares y familiares han votado de forma masiva por un gobierno que ha ampliado las ayudas sociales y ha reducido el desempleo a niveles históricos, son deficitarios en mano de obra y hacen una gran propaganda por recuperar a los tres millones de polacos que tuvieron que irse en la década de los ochenta. El 56, 2 % de la población del campo ha votado por el PiS, y ha ganado en todos los centros menores de 50.000 habitantes, especialmente los mayores de 50 años. Por el contrario, los partidos de la oposición, excepto el PSL que centra su fuerza en el campo, el resto es un voto urbano, de clase media y con una presencia fuerte en los sectores universitarios. En el caso de Lewica es evidente, al producirse una fuerte mutación de su electorado, mineros silesios del carbón, que ahora votan por el PiS, que ha reabierto las minas, mientras la izquierda se centra en introducir la agenda lgtb como principal argumento contra la moral católica de un país de amplia práctica religiosa. El partido del gobierno se ha impuesto de forma hegemónica en el centro y el este del país, las regiones más necesitadas de desarrollo, pero ampliando sus márgenes de crecimiento en el occidente minero, donde el gobierno ha reabierto varias minas de carbón, por depender menos del gas exterior.

Los resultados confirman que la sociedad no está dividida en dos partes irreconciliables, sino que existe una amplia mayoría social, especialmente en los sectores más populares que respaldan al gobierno y su política social económica, frente a unas poblaciones urbanas que viven en los parámetros del resto de las ciudades europeas, sin percatarse de que existe una Polonia más allá de sus urbanizaciones acomodadas.

 

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