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Diario YA


 

El Teatro de la Zarzuela siempre abierta a proyectos novedosos

Estreno mundial de “María Moliner”, la ópera de las palabras

Luis de Haro Serrano. La obra se centra en la segunda mitad de la vida de la gran lexicógrafa –la más activa intelectualmente- cuando utilizando el encierro cultural al que se vio abocada políticamente, decide realizar su idea asombrosa: la hazaña de hacer ella sola durante quince años y en su casa, un diccionario de uso del español, cuya enjundia puso en evidencia al ya existente de los clásicos académicos…

Seis años ha tardado en ver la luz este interesante y más que justificado proyecto del director de escena Paco Azorín que, con gran acierto, ha sabido y podido implicar a los que podían hacerlo posible; La Institución del Teatro Nacional de la Zarzuela, siempre abierta a sumarse a proyectos líricos novedosos que merezcan la pena, como era este de rendir homenaje a la gran lexicógrafa María Moliner, una libretista como Lucía Vilanova (2010), que ha sabido sacar el máximo jugo a un hecho tan estático como el de preparar durante quince años un diccionario y a un compositor como el mallorquin Antoni Parera Fons del que él mismo ha dicho “ he realizado su partitura como “una ópera documental contemporánea, pensada, escrita y compuesta para el público de hoy” (2016). Una síntesis del drama musical que utiliza una fórmula moderna plagada de contrastes y emociones. La he compuesto sin miedo a rozar el peligro, Ha sido como realizar un salto sin red”, al que Azorín ha unido su gran visión escénica, contrastada por su larga experiencia, revalidada con su último trabajo, “con los pies en la luna”, una producción preparada para el Liceo de Barcelona, la Maestranza de Sevilla y el Teatro Real de Madrid, enclavada dentro del marco de las fronteras de lo escénico con lo documental.

La obra se centra en la segunda mitad de la vida de la gran lexicógrafa –la más activa intelectualmente- cuando utilizando el encierro cultural al que se vio abocada políticamente, decide realizar su idea asombrosa: la hazaña de hacer ella sola durante quince años y en su casa, un diccionario de uso del español, cuya enjundia puso en evidencia al ya existente de los clásicos académicos…"Son ,afirma el director de escena, - los años de una Moliner pletórica, que quiere dar orden y sentido a la lengua a pesar de los adversarios que tuvo enfrente y de haber sido depurada políticamente por el régimen". La ópera, apunta Azorín, no habla solo de Moliner, sino de la importancia de la lengua, a la que la filóloga trata de situar en un espacio neutral, alejado de presiones políticas, que también se reflejan en el montaje".

La implicación de Parera Fons ha sido clave para encontrar, desde su eclecticismo tradicional, un lenguaje musical libre de etiquetas, sencillo pero poético. El hecho de que el compositor haya trabajado estrechamente con Montiel durante todo el proceso creativo juega un papel determinante en su creación. La cantante, que ha estudiado a fondo a la filóloga, se siente una privilegiada al poder participar en esta obra reivindicativa.

Elementos como la esperanza, la ternura, la injusticia y el deterioro mental marcan la evolución de un personaje que se mantiene casi dos horas en escena. El barítono Joan Pons, colabora como personaje del Sillón B de la Academia. Azorín espera que esta ópera, que se ofrecerá hasta el 21 de abril, tenga continuidad en otros escenarios. "Es una obra de nueva creación, muy poética y con una música asumible para todo tipo de públicos”.

Puesta en escena

Azorín plantea, por un lado, una lectura simbólica, con un escenario que califica como "el senado de las palabras o torre de Babel", en el que figuran algunos de los vocablos del diccionario, y, por otro, la de la visión realista, con una estructura metálica que, cuando se abre, muestra una grieta reflejo de la realidad que, en todo momento, está viviendo la protagonista, recogido con un gran respeto al texto y a la lexicógrafa.

Todo muy bien apoyado por las numerosas y sugestivas imágenes del atractivo vídeo diseñado por Pedro Chamizo. María José Montiel ha sido una gran María Moliner en todos los aspectos, en la parte escénica y en la parte discursiva de su hermosa y clara voz, que le ha permitido aguantar sin desmayo en el escenario las dos horas largas que dura la obra. Muy bien igualmente José Julian Frontal, como su marido, así como los tres personajes que tan vivamente encarnan el secundario pero importante papel del Almanaque; Gerardo López, Toni Marsol y David Oller y, en general, el resto de los numerosos personajes como las tres mujeres académicas; Celia Alcedo, Lola Casariego y María José Suárez, igual que Juan Pons en su corto papel de sillón B de la Academia. El gran talante artístico de Victor Pablo Pérez le ha permitido realizar una dirección musical perfecta, dentro de la, a veces, indefinición de la partitura y un trabajo muy acompasado y dúctil de la Orquesta y El Coro titulares del Teatro.

En definitiva, una extraordinaria presentación que, una vez más, califica y define el gran trabajo que últimamente está realizando el Teatro Nacional de la Zarzuela.