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Ferdynand Ossendowski, el verdadero Corto Maltes

José Luis Orella
Hace 76 años, el 3 de enero de 1945, murió Ferdynand Ossendowski, destacado escritor y viajero, quien sirvió de inspiración a Hugo Pratt para crear el personaje de Corto Maltese.
Ferdynand Ossendowski nació en 1876 en Luzda, (Letonia), pero en aquel momento parte del Imperio de Rusia. Estudió en la Universidad Imperial de San Petersburgo (química y física). Participó como escribiente en la marina mercante en la parte asiática de Rusia y en Asia. Después de graduarse, trabajó en institutos de investigación e industria rusos. En la Guerra Ruso-Japonesa fue colaborador del estado mayor del Ejército ruso por sus conocimientos de la región. Durante la revolución de 1905, fue brevemente presidente del "Gobierno revolucionario del Lejano Oriente ruso" contra la autocracia del Zar Nicolás II, siendo detenido y condenado a muerte en 1906, pero por mediación del conde Witte, antiguo primer ministro, le fue conmutada la sentencia y cumplió un año de trabajos forzados en Siberia. Después estudió en la Universidad de la Sorbona con Marie Skłodowska Curie. Después ejerció en el Instituto de Tecnología en la Universidad Estatal de Tomsk. Después volvió a San Petersburgo donde dirigió la Sociedad de la Industria del Oro y el Platino, había estudiado depósitos minerales en Siberia y presidido la Sociedad Geográfica Rusa en el extremo oriente ruso.  También se inició en la literatura con novelas de espionaje y de ciencia ficción. Con la revolución de febrero de 1917 que depuso al zar Nicolás II, se trasladó a Omsk, donde dio clases en su universidad


A pesar de su lucha contra el zarismo, apoyó a los blancos durante la revolución, participando como miembro del gobierno antibolchevique del almirante Kolchak en Siberia. La caída de Siberia y posterior ejecución del generalísimo de los blancos le obligó a huir hacia el oriente, cruzando el territorio siberiano y Mongolia, donde tomará contacto con el último general blanco, el barón Robert Nickolaus von Ungern-Sternberg, quien encabezó una revuelta de mongoles budistas contra los bolcheviques hasta ser aniquilados por éstos. Ossendowski cruzó Asia, llegó al Tíbet, donde conoció al Dalai Lama, consiguiendo embarcar hacía Nueva York, donde Ossendowski trabajó en el servicio diplomático polaco y publicó en 1921 su primer libro en inglés: Beasts, Men and Gods. Al año siguiente se establecido en Varsovia, tradujo al polaco Bestias, Hombres y Dioses, que se convirtió en un gran éxito internacional de ventas, donde relataba su viaje a través de Asia, huyendo de los bolcheviques se dedicó a la escritura de sus viajes y al trabajo científico en las universidades.
Le siguieron otros libros como El hombre y el misterio de Asia (1923) y Lenin, el dios de los sin dios (1930). En este último, describió con precisión los crímenes de la revolución soviética, resaltando la pobreza, el hambre que conduce al canibalismo, el terror del servicio de seguridad bolchevique, las violaciones generalizadas y la pedofilia por parte de las autoridades soviéticas. En definitiva el declive de la moralidad, y la destrucción de la economía y la moral humana. Para Ossendowski el primitismo ruso ayudaba sobremanera a la imposición de un régimen inhumano que destruía toda raíz de civilización. Prosiguió con Sombras del Oriente obscuro
Ossendowski fue autor de más de 100 libros que se tradujeron a 20 idiomas.  Tras la invasión alemana de Polonia en 1939 se unió a la resistencia, afiliándose en 1943, en plena clandestinidad al Partido Nacional, y sirviendo en la rama educativa del Estado clandestino polaco. En 1942 se convirtió del calvinismo al catolicismo, más acorde con la defensa que realizaba de Polonia. La destrucción de Varsovia le obligó a huir al pueblo de Żółwin, donde enfermó, falleciendo el 3 de enero de 1945. Cuando el Ejército soviético entró en los restos de la capital polaca, buscó y exhumó los restos de su cuerpo para asegurarse de su muerte. Posteriormente su nombre y su obra fueron prohibidos en la época comunista, el segundo autor polaco más conocido a nivel internacional, era condenado al anonimato por su catolicismo y anticomunismo. Su extensa obra literaria y los viajes que los inspiraron en Asia y el norte de África, le convertirá en el referente de un joven italiano que acompañará a su padre al África Oriental Italiana, Hugo Pratt, quien la vida del escritor polaco le servirá para moldear la de su héroe de papel, el corto maltes.

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