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Diario YA

FRANCISCO CON LOS GITANOS RUMANOS

Fidel García Martínez, Doctor Filología Licenciado en Teología. En el viaje a Rumania el papa Francisco, ha dado especial importancia a la beatificación de los siete obispos católicos-ortodoxos  sacrificados sin piedad  en la terrible dictadura comunista de Ceaucescu, con quien Santiago Carillo, antes de su cambio al eurocomunismo, tenía una entrañable amistad y pasaba deliciosas vacaciones estivales  en sus palacios de invierno. Posiblemente el comunista español estaba adoctrinando a su correligionario rumano sobre el método más eficaz para martirizar a los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles  fueron católicos u ortodoxos.
En la  ceremonia de la beatificación  seguida con notable fervor y dignidad por un el pueblo rumano, brilló con especial luminosidad su profunda liturgia, que ellos califican como divina. Otro momento especial significativo, además de la reunión ecuménica con  el Patriarca Ortodoxo Rumano  fue el encuentro con la comunidad gitana rumano, numerosa tanto en el interior  como en el extranjero, comunidad que en España tiene numerosos representantes.
El papa se ha reunido especialmente con los gitanos  rumanos católicos, quienes lo han recibido con especiales muestras de cariño y humildad, como fue el de aquellas abuela quien orgullosa mostraba su nieto a la mirada risueña del Francisco. Estos gitanos rumanos conocidos como la comunidad “rom” son una minoría étnica gitana, tradicionalmente marginada y excluida.
 El papa Francisco censuró con especial énfasis las discriminaciones y maltratos que históricamente han recibido estos gitanos rumanos y ha pedido humildemente  perdón por ellos. En la actualidad la Iglesia Católica rumana ha apostado decididamente por la promoción de esta etnia gitana. Les ha pedido además que como pueblo tienen una función que desarrollar y no deben tener miedo en manifestarse como ellos son y viven con sus costumbres, su lengua y su forma de relacionarse y entenderse con los demás. El Papa ha ido a Rumania, país bello y acogedor ha como peregrino y hermano y se ha encontrado con todos los rumanos de buena voluntad incluidos los singulares gitanos rumanos para construir puentes entre su  corazón y el de estos gitanos con frecuencia son rechazados por su mismos compatriotas. Y se ha despedido de ellos con esta hermosa confesión: vuestros rostros colorearán mis recuerdos, poblaron mi oración. Os doy las gracias, os llevo conmigo.”