García-Gasco invita a "no confundir el respeto a la diversidad cultural con un relativismo cultural"
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Redacción Madrid. 12 de febrero.
El cardenal Agustín García-Gasco defiende en su carta de esta semana la presencia de la ética en la cultura y asegura que "el descuido" de esta dimensión en este área "la transforma con facilidad en un instrumento de empobrecimiento de las personas y de su convivencia social".
De igual modo, anima a "fomentar el respeto a la diversidad cultural" aunque advierte de que "no debe confundirse, sin embargo, con un relativismo cultural", según informaron fuentes del Arzobispado en un comunicado. Las expresiones culturales, "lejos de ser inmunes a la crítica, pueden ser valoradas y enjuiciadas por su contribución al bien de las personas y al bien de la sociedad", señala el purpurado.
En su carta, que titula 'Cultura al servicio del hombre', el purpurado destaca que la cultura "tiene una importancia decisiva y esencial para la perfección integral de la persona y el bien de toda la sociedad". Según el cardenal, "son muy positivas las manifestaciones culturales que mantienen una actitud de apertura, tanto a las otras culturas, como al progreso científico y social".
Por el contrario, una sociedad "puede volverse estéril y encaminarse a la decadencia si se rodea de una cultura encerrada en sí misma y trata de perpetuar formas de vida anticuadas, rechazando cualquier cambio y confrontación sobre la verdad del ser humano".
Para formar una cultura "capaz de enriquecer a los hombres y a las mujeres", el cardenal propone "desplegar en todos la creatividad, la inteligencia, el conocimiento del mundo y de los demás, la capacidad de autodominio y sacrificio personal, la solidaridad y la disponibilidad para promover el bien común".
En su carta, el purpurado considera "decisivo" el acercamiento de los valores culturales a los jóvenes e invita a "preguntarnos si les estamos ofreciendo verdaderas oportunidades para crecer en todos los órdenes de su vida" porque "de la adecuada respuesta a esta pregunta se deben sacar conclusiones muy significativas acerca del modelo de sociedad que estamos construyendo".
Para García-Gasco, el próximo Encuentro Mundial de la Juventud en España en el año 2011, "es ya un estímulo incomparable para reflexionar ampliamente sobre este tema crucial para toda sociedad".
En su carta, aborda igualmente la relación entre la Iglesia y la cultura, a la que define como "campo privilegiado de presencia para la Iglesia y para cada cristiano".
Por ello, la separación entre la fe cristiana y la cultura "empobrece a la Iglesia pero también a toda la sociedad y a cada persona", considera el cardenal que advierte de también que "el estilo de vida consumista, encerrado en la sobreabundancia de medios, y la exaltación de la apariencia desembocan en una cultura de lo efímero que devalúa al propio ser humano como mero sujeto de consumo irracional".
El cardenal Agustín García-Gasco hace asimismo un llamamiento para que "todos los hombres y mujeres reflexionen sobre la importancia de las manifestaciones culturales en nuestra sociedad". De igual modo, invita a los artistas y a todas las personas que realizan manifestaciones culturales a que "utilicen su originalidad, su técnica y conocimientos al servicio del plan de Dios que no es otro que el amor al prójimo".
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


