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Hoy conocemos la Historia de Armenia, en DiarioYa.es, con J.L.Orella

Armenia, el pueblo mártir

Armenia es uno de los países más antiguos de la historia, pero a la vez de los más sufridos, a consecuencia de la vecindad de poderosos vecinos. Reino independiente desde antiguo, X-VII a. C., sufrió invasiones de pueblos nómadas indoeuropeos como escitas y cimerios y el dominio posterior del imperio persa, macedónico y del romano, al aceptar la protección ofrecida de Pompeyo. Sin embargo, Armenia vio su territorio dividirse en el reparto entre los imperios de Bizancio y Persia en el siglo IV d. C. En el siglo VII, la invasión árabe permitió un período de independencia que se perdió ante la llegada de los turcos selyúcidas, procedentes del Asia central.
 
Los armenios eran cristianos monofisistas y tenían una Iglesia nacional propia, aunque una minoría con su propio rito formaba parte de la Iglesia Católica. Relevancia política tuvo la pequeña Armenia, situada en la Cilicia, región costera de Anatolia, cercana a Antioquía. Por esta razón, estuvieron bajo dominio directo o bajo vasallaje de sus pequeños estados al Imperio Bizantino. Sin embargo, siempre mantuvieron sus pecualiaridades teológicas con respecto a los ortodoxos. Aunque con la llegada de los cruzados occidentales a Tierra Santa se pudo contar en ocasiones con su apoyo, especialmente el reino de Edesa, que era el más expuesto. Sin embargo, la aparición del poder otomano redujo a los armenios a súbditos de su imperio y la parte que hasta entonces se había mantenido bajo el dominio persa fue a finales del siglo XVIII y principios del XIX transferida al nuevo poder ruso.
 
Bajo el dominio turco, los armenios se extendieron por todo el imperio como parte de su clase comercial. No obstante, en los períodos de intolerancia muchos armenios tuvieron que exiliarse formando colonias en el exterior, en estas colonias exteriores es donde surgió el sentimiento nacionalista que demandaba una Armenia independiente y no sometida a ningún imperio. De este modo, el primer períodico nacionalista armenio fue fundado en Madras (India). Sin embargo, el nacionalismo de los Jóvenes Turcos deseosos de modernizar el imperio dándole una prefiguración nacionalista chocó con los armenios a los que se les vio como una minoria a la que se quiso asimilar islamizándola. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, uno de los principales enemigos de los turcos fueron los rusos ortodoxos que fueron vistos por los armenios como liberadores y la oportunidad de unirse con sus hermanos, pertenecientes al imperio del zar.
 
El miedo a la traición de la minoria armenia llevó a la deportación de gran parte de la población armenia del imperio turco, muriendo centenares de miles, se ha hablado de un millón y medio, el 75 % de la población Armenia total del imperio, y de la destrucción del 95 % del patrimonio artístico religioso. Muchos armenios huyeron a Francia, América y Rusia formando extensas colonias. En el país galo, trescientos mil se establecieron y han aportado figuras importantes como el celebre cantante Charles Aznavour. En la parte rusa, la aparición del comunismo llevó a la formación de la federación Transcaucásica que se disolvió en beneficio de una república Armenia independiente, pero que en 1920 fue anexionada como república soviética a la URSS. El nacionalismo armenio permaneció vivo en los grupos de exiliados teniendo como principal centro la ciudad de El Cairo y mostrando durante la Segunda Guerra Mundial una simpatía cercana a las potencias aliadas, donde preferentemente estaban establecidos, como Francia y los Estados Unidos. En 1921, el general Azerbakian y 1.700 oficiales de la Armenia independiente fueron ejecutados por los bolcheviques en trágico antecedente de lo que luego harían en Katín con la oficialidad polaca prisionera.
 
Con la caída del comunismo, la antigua Armenia soviética recobró la independencia en 1991, obteniendo de este modo los armenios un Estado independiente después de tanto tiempo sometidos a otros pueblos. El nuevo Estado inicío su andadura con Ter Petrosian y dispuso incluso de su propio heroe nacional, el campeón mundial de ajedrez judio-armenio Andrei Kasparov.
 
El país del monte Ararat, donde la tradición dice que reposa la barca de Noe después del Diluvio, ha tenido la mala fortuna de verse comprometida en una guerra con su vecino del Azerbaiyan. La causa es la provincia azerí de Alto Karabag poblada por armenios que decidieron unirse en un momento de exaltación nacionalista a la república de Armenia.
 
En la actualidad, Armenia mantiene su independencia, con la ventaja de conseguir en el período de paz, inversiones en la industria del turismo, explotando sus paisajes montañosos, aprovechando la presencia de colonias armenias en todo el mundo. Francia, Estados Unidos incluso Líbano tienen importantes minorías de esta etnia famosa por sus cualidades comerciales.
 
José Luis Orella

 

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