Huecos de un mismo Dios
RESEÑA
Título: Huecos de un mismo Dios
Autor: José R. Santamaría
Páginas: 241
Precio: 15 euros
Pedidos:
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Cesar Alcalá. Todo comienza con la aparición de un cadáver en una vivienda alterando el tranquilo vecindario y despertando toda clase de comentarios. No sabemos quién es el muerto que es trasladado por la policía. Comienzan las investigaciones dirigidas por dos inspectores: Ruano y Santos. Meses antes Antonio Garcés llegó a instalarse en uno de los pisos de ésa misma finca. Es un hombre atractivo y simpático, un profesor adjunto de la universidad. Hace una visita de cortesía a los vecinos de abajo, un matrimonio compuesto por Marta Gilabert y su marido Julián…
Así da comienzo la trama de la novela Huecos de un mismo Dios. En ella el autor describe con profundidad la idiosincrasia, la personalidad y la voluntad humana de los protagonistas ante la creencia de lo justo e injusto. Son los particulares criterios que uno puede encontrar en una sociedad enrarecida como la nuestra. Todo esto está acompañado de una detallada trama de investigación policial. Huecos de un mismo Dios nos demuestra que la verdad y la ficción que contemplamos en las series de televisión se basan en un hilo conductor: la realidad supera la ficción. En este caso el lector disfrutará leyendo una obra que mezcla ambos elementos. Al finalizar no podrán discernir si lo leído es cierto o fruto de la imaginación del autor.
El autor, José R. Santamaría, es amante fiel al concepto de libertad, como expresión característica más importante de la persona. A los 16 años formó el grupo musical de rock “The Diksion”. Es funcionario de la administración local y crusó estudios de criminoligía, derecho y topografía. Autor de relatos cortos, en esta novela transmite todos sus conocimientos como escritor y criminólogo. Huecos de un mismo Dios es una interesante novela policiaca que deleitará a los lectores.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


