Ir contra la fe no vende
Enric Barrull Casals
El Observatorio Antidifamación Religiosa (OADIR), difundió en el momento del estreno de la película Ágora una carta abierta al director en la que le reprochaba que la película en cuestión “ofrece una visión sesgada e interesada entre las ciencias y la Iglesia, entre la razón y la fe”, con plena consciencia de que con ello canalizará “cierto odio hacia los cristianos y hacia la Iglesia católica”, decía la carta.
Estados Unidos, que es un país muy religioso y mayoritariamente cristiano y conservador, lleva años dando la espalda a este tipo de producciones; por eso era previsible el frío recibimiento dado a Ágora. Ha sido un estrepitoso fracaso comercial, aquello que debía ser un exitazo en taquilla en todo el mundo y por eso su inversión la convirtió en la película española más cara de nuestro cine. El resultado final de las cuentas de Ágora pueden arrojar unas pérdidas de varios millones de euros. Esperemos que aprendan que hoy, en importantes países, ir contra la fe de sus habitantes no vende, que continua imperando el sentido común.















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


