Japón recuerda el holocausto de Nagasaki con una declaración de paz
Redacción Madrid. 9 de agosto.
El alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue, pidió hoy a los poderes nucleares del mundo que abandonen las armas nucleares en el 63 aniversario de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos en la ciudad en 1945, y citó una petición realizada por el ex secretario de estado norteamericano, Henry Kissinger, junto a otros tres ex cargos importantes de Estados Unidos, informó la agencia de noticias nipona Kyodo News.
En la Declaración de Paz leída este año en la ceremonia llevada a cabo en el Parque de la Paz, localidad en el suroeste de la ciudad, devastada por la bomba atómica tres días después de Hiroshima, el alcalde comentó que la petición refleja "aquello que hemos estado haciendo repetidamente en Nagasaki".
"Las reverberaciones de una petición titulada 'Hacia un mundo no nuclear' se están sintiendo en todo el mundo", aseguró el alcalde. Los cuatro que realzaron la petición, entre los que se encuentran los ex secretarios de Estado Kissinger y George Shultz, el ex secretario de Defensa William Perry y el ex director de la Comisión de Servicios Armados del Senado Sam Nunn, piden ahora a los líderes mundiales que trabajen intensamente para reducir las armas nucleares con el objetivo común de crear un mundo sin este tipo de armas, añadió Taue.
Durante la ceremonia, el primer ministro Yasuo Fukuda prometió mantener firmemente los tres principios japoneses de no producir, poseer o permitir armas nucleares en su territorio, en un discurso similar al pronunciado en Hiroshima.
















Por eso hay que pedirles que no se molesten y que se apeen del burro; que admitan, por favor, que las medidas aplicadas hasta ahora no han dado resultado. Que dejen de engañarse y engañarnos creyendo que las cifras experimentaran una mejoría en breve.

Y si el Cardenal Rouco decía que “la advertencia la hacía Juan Pablo II no contra la democracia, sino precisamente en favor de ella”, podemos decir que el recuerdo hoy de esta advertencia es seguramente el gesto más importante para rescatar la débil democracia española.
Hay frases, sentencias, principios, imágenes, que te acompañan allá donde vayas. Una de esas sentencias define, como pocas, el sentimiento aristocrático de la vida. 


