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Diario YA

Jornada Nacional de Oración por España

En estos tiempos oscuros y difíciles que atraviesa el mundo en la actualidad, en los que las fuerzas de las Tinieblas están sometiendo a la Iglesia Católica a una verdadera persecución, provocando en el cristianismo una crisis generalizada, nuestra Patria, defensora de la tradición católica a lo largo de toda su historia, que tanto extendió la fe por el mundo, está sufriendo un ataque devastador de los agentes del Mal, que han elegido a nuestro país para experimentar la ofensiva general con la que pretenden devastar la Iglesia y preparar así el advenimiento del Anticristo.

Ante esta situación de extrema gravedad, provocada por el radicalismo ateo y anticatólico, que intenta destruir nuestra Patria con la estrategia de perseguir las creencias, las prácticas y los valores cristianos que han conformado nuestra identidad nacional, es urgente que los creyentes nos unamos con el poder de la oración, para implorar la conversión real de los corazones de los españoles a la única y verdadera Fe Católica, conversión que salvará a España de sus enemigos.

En este combate, el Cielo ha dado a la Iglesia dos armas, que debemos emplear en España para asegurarnos la victoria: el Rosario, y los Sagrados Corazones de de Jesús y María. A través de la plataforma «Alerta digital» se ha convocado en toda España una Jornada Nacional de Oración por España, con el fin de desagraviar a los Corazones de Jesús y de María por todas las blasfemias, sacrilegios y profanaciones que tienen lugar en nuestra Patria, los cuales han aumentado significativamente desde que la izquierda antisistema ha irrumpido en nuestra vida política y social.

Al mismo tiempo, es una jornada de plegaria con el fin de pedir a Dios que salve, defienda, y proteja a España, preservando su unidad y su catolicidad, desbaratando los perversos planes de los enemigos de nuestra Patria, para que en ella triunfen la fe católica y los valores cristianos, y la Iglesia en España sea defendida de todo tipo de persecución por parte de hombres malvados y fuerzas malignas, de manera que triunfe sobre todo tipo de Mal. Todos los creyentes están convocados a este acto litúrgico y patriótico, que se desarrollará el sábado 24 junio a las 19.30 horas. En Madrid la plegaria tendrá lugar en la Colegiata de san Isidro, pero los participantes irán a título individual, pues no habrá ningún acto colectivo, ni se hará ninguna proclama, ya que estamos ante un acto litúrgico de oración, adoración y reparación, ya que la plegaria sincera y fervorosa es el mejor arma que tenemos para combatir todo tipo de mal. En el caso de realizarse de forma grupal en una parroquia, no es conveniente incluir en ella ningún tipo de manifiesto ni comunicado, a no ser que se cuente con la plena aquiescencia de la parroquia. Aunque lo ideal sería que la Jornada de Oración se hiciera ante el Santísimo en una iglesia, en su defecto puede realizarse en el propio domicilio. «En el rosario está cifrada la salvación de España». (San Antonio Mª Claret)

En el siguiente enlace pueden descargarse algunas oraciones por España que pueden facilitar nuestra plegaria: https://www.dropbox.com/home/Espa%C3%B1a?preview=ORACIONES+POR+ESPA%C3%9...

«Dulcísimo Corazón de Jesús: tuya es España y tuya quiere ser. Humildemente postrados sus hijos ante tu Sagrada imagen, te consagramos a esta España y a todos los españoles, a nuestras casas y nuestras familias, con todo lo que somos y todo lo que tenemos. Reina sobre nuestra España como en un hogar que te pertenece, y no permitas que te sea arrebatada esta España, que de todo corazón te consagramos. Enriquécela con la paz, de la que gozan los pueblos que son de tu Corazón. Santifica, Dulce Redentor, nuestra Patria, nuestras casas y familias. Envía tu espíritu sobre España para que habite en todos nuestros corazones, y seamos preservados de la corrupción, de las calamidades, y de la guerra. Y para que, acabando en paz la carrera de esta vida, pasemos a alabarte en la eterna mansión de tu gloria. Que la Reina y Señora de España proteja nuestra patria y la guarde bajo su manto. Amén».