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J.R.R. Tolkien el trovador de El Señor de los Anillos

Por José Luis Orella
John Ronald Reuel Tolkien nació en Bloemfontein, en Sudáfrica, cuando era parte del imperio Británico, el 3 de enero de 1892. Su hermano Hilary A. R. Tolkien nació dos años después, y al año siguiente su madre decidió volver con su familia a Inglaterra. Sin embargo, su padre murió en Sudáfrica sin poder reunirse con su familia. La familia se estableció en Sharehole Mill, Birmingham. Su madre les aficionó a la lectura fantástica juvenil. En 1900 la madre de Tolkien, Mabel Suffield, fue recibida en la Iglesia Católica y bautizó a sus hijos. Sin embargo, la conversión al catolicismo en Inglaterra significaba la marginación social al ser abandonados por la familia, como si nunca hubiesen existido. Los problemas económicos y el abandono de las dos familias (Tolkien y Suffield) movieron a la viuda y sus dos hijos a encontrar refugio y consuelo en el Oratorio de San Felipe Neri de Birmingham, donde se encontraba como sacerdote el jerezano Francis Xavier Morgan, de ascendencia inglesa, y discípulo del cardenal Newman. En 1904 murió Mabel Suffield, dejando como tutor al sacerdote, que se encargó de sacar adelante a los niños, buscándoles un hogar con su tía y en periodos de tiempo en su propia casa, siendo su biblioteca devorada por el joven John.  En compañía del P. Morgan aprendió nociones de español y leyó novelas de Fernán González, pseudónimo de Cecilia Böhl de Faber, tía abuela del buen sacerdote. Para los niños su madre había muerto mártir de la Fe, por los desprecios vividos por sus familiares, o que agravó su diabetes.


J.R.R Tolkien y su hermano inventaron lenguajes para comunicarse entre sí, manteniendo el gusto por la literatura fantástica que les inculcó su madre. En 1908 el P. Morgan les buscó acomodó cerca del Oratorio en la casa de una buena mujer, la Sra. Faulkner, y en su compañía la jovencita Edith Bratt, quien iniciará una buena amistad con John, enamorándose. El P. Morgan le pidió se mantuviera apartado hasta su mayoría de edad en los 21 años (tres años de espera), que el joven cumplió. Aquellos años fueron felices para el joven escritor, que gozaba de la amistad de un grupo de colegiales que se reunían para tomar el té juntos y contar historias. Poco después consiguió una beca para estudiar en el Exeter College de Oxford. En Oxford estudiará lenguas antiguas, su gran pasión, convirtiéndose en un enamorado de las sagas antiguas escandinavas y sajonas.
Cuando cumplió los veintiún años volvió con Edith, quien se había comprometido, pero convencida del amor verdadero de J.R.R. retiró su compromiso e inició su noviazgo con él. Ella se convirtió al catolicismo y se fue a vivir a Warwick, un lugar que encendió la imaginación del joven Tolkien con su castillo y bosques cercanos. El inicio de la Primera Guerra Mundial le obligó a ingresar en el 11º batallón de Fusileros de Lancashire. Casándose con Edith poco antes de partir al frente el 22 de marzo de 1916. Sin embargo, en noviembre lo repatriaron por sufrir del mal de las trincheras. En su convalecencia, sus experiencias bélicas fueron tomando cuerpo en formas irreales de elfos, orcos y demás criaturas. Con Edith fue feliz, tuvieron cuatro hijos y él consiguió ser catedrático de Anglosajón en la Universidad de Oxford. Tolkien había heredado un gran cariño por sus hijos, del recuerdo de su madre, y la ternura demostrada por el P. Morgan, que al morir en 1935, le dejaría su poco dinero a él y su hermano Hillary.
En 1926 J.R.R. Tolkien conoció a C.S. Lewis, el norirlandés era también profesor de Oxford y ambos compartían el gusto por la literatura y las historias fantásticas. Ambos se hicieron muy amigos, incluso C.S. Lewis se convirtió aunque al anglicanismo, porque un norirlandés no podía compartir la fe de los irlandeses. Juntos formaron el club de los Inklings, donde se leían sus producciones literarias. En ellas leyó algunos de los cuentos que componía para sus hijos, que fue El Hobbit, que acabó gracias a la presión de C.S. Lewis y a una alumna suya, publicado con enorme éxito en 1937. Aquello le obligó a escribir El Silmarillion, y finalmente El Señor de los Anillos. Esta última obra será la que inmortalice al escritor sudafricano. Mientras su amigo Lewis escribía crónicas de Narnia a su vez. En 1971 enviudaba de Edith y dos años después acompañaba a la compañera de su vida en su Oxford querido, un  2 de septiembre de 1973. Tenía 81 años.
 

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